A pesar del buen nivel, Argentina no pudo con Brasil

En el día en que la Argentina y Brasil pudieron haber jugado un gran clásico en el Maracaná -nada de eso, jugó y perdió Honduras-, el voley salió al rescate del fútbol para ofrecer un sustituto en el Maracanazinho.

El hermano menor del templo del fútbol tiene oficialmente una capacidad de 11.454 espectadores, aunque en la noche del miércoles pareció albergar el doble de público. Los brasileños, que ocupaban el 95 por ciento de los asientos, no dejaron de gritar y alentar en ningún momento. Se acordaron de Maradona, sí, pero sólo al principio. Después se ocuparon de disfrutar de su equipo, vencedor por 3-1 (25-22, 17-25, 25-19 y 25-23) para luchar con Rusia por un lugar en la final.

Aunque Brasil-Argentina es siempre un clásico, en el voley hay además historia: triunfo argentino en Seúl 88 para llevarse el bronce, triunfo en Sydney 2000 para alcanzar las semifinales. Alejando el foco de lo bilateral se ve lo más importante, lo que también pesó anoche: un Brasil dos veces oro olímpico, tres veces plata y tres campeón mundial.

El primer set fue prometedor para los muchachos de Julio Velasco, con ventajas para la Argentina de entre dos y tres puntos en todo su desarrollo. Neutralizada la diferencia Hasta el seleccionador contribuyó al pedir un challenge con el marcador 6-6. Tenía razón, el remate argentino había rozado un dedo brasileño: 7-5. Y así siguió el set, parejo, punto por punto, pero con 20-20 un error de González, un remate del incontrolable Wallace -la figura de la noche- y alguna pelota entregada argentina pusieron a los locales al frente. Salvó un set point Argentina, pero en el segundo De Cecco estrelló su saque en la red.

¿Qué cambió en el segundo? Además del resultado, un claro 25-17 en 24 minutos, la Argentina jugó sin fallas, sin esos saques que en el primer set se estrellaron en la red, con un Velasco que marcó de cerca a sus jugadores en cada punto, en cada acción, convencido de que Brasil era vulnerable. Y con un Facundo Conte filoso en la red y todo el equipo sencillamente más liberado que en el inicio.

Tocado en su orgullo, Brasil aceleró en el inicio del tercero: 4-0. Siguió en ventaja hasta 17-10 ante una Argentina nuevamente deshilachada, y entonces Velasco cambió a tres hombres: el equipo volvió a enchufarse enhebrando cuatro puntos consecutivos con el opuesto José Luis González devolviéndole algo de fuego a sus compañeros. No alcanzaría: el lentísimo sistema de “challenge” que enloquecería a cualquier tenista le dio la razón a los locales: falta en la red, 25-19 y dos sets a uno de ventaja.

El set final, parejo, mostró el saque como gran virtud de Brasil e importante problema de la Argentina. Por eso no extrañó que, en el 23-23, González estrellara el suyo en la red para dejar al local match point. Y Brasil no perdonó, avanzó a semifinales. La Argentina, quinta, se vuelve a casa.

Fuente: La Nación

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