Bordet advirtió de las operaciones de prensa que intentan dividir internamente

La ciudad de Villaguay se vio colmada de peronistas que arribaban de las distintas localidades entrerrianas para el plenario justicialista que encabezaría el gobernador Gustavo Bordet.

Un acto que impresionó por la cantidad de gente, en su gran mayoría funcionarios, comentándose que quedaron muchas personas en la calle debido a que las instalaciones del club Huracán se vieron colmadas.

Para la convocatoria no faltaron las cadenas de WhatsApp y las redes sociales, hasta los ministros bajaron líneas con los funcionarios menores, el recado era explícito: nadie podía faltar al encuentro que encabezaría Bordet.

El encuentro tuvo todo el tinte de los políticos modernos, una tarima estilo pasarela, con la figura central sobre la misma y alrededor, desde todos los ángulos, se podían ver a los espectadores, forma de actividad que instaló el presidente Mauricio Macri y que luego utilizó la ex presidenta Cristina Fernández y ahora es imitada por todos.

La figura central fue Bordet, pero por la pasarela se mostraron los candidatos y candidatas de la lista justicialista, alrededor, sentados se pudieron observar a los funcionarios de primera línea del gobierno provincial, el “jet set” y, divididos por una valla, militantes y funcionarios menores.

Sin embargo, en las primeras filas se notaron varias ausencias, desconociéndose si se autoexcluyeron o fueron excluidos pro los organizadores del acto.

Llamó la atención “el grupo de los sin sillas”, viéndose a intendentes importantes de la costa del Uruguay, como José Lauritto, Martin Piaggio y Enrique Cresto, a los que se suman el diputado nacional que recientemente se encolumno con Bordet, Julio Solanas y el dirigente concordiense Juan Carlos Chagas, se los vio parados, a un costado del escenario.

Una hora y media de discursos se tuvieron que comer parados en penitencia, pudiéndose ver que varios de ellos, grandes ya, no sabían cómo colocar los pies, cambiando constantemente de posición, en clara señal del cansancio que estaban sufriendo, siendo el único que aguantó bien el intendente maratonista Cresto.

Causalmente este grupo de intendentes sin sillas no estuvo presentes en el encuentro que Edgardo Kueider, al frente de la campaña electoral, encabezó con los presidentes municipales peronistas en Colón.

A la hora de las palabras, todas las miradas, por ser el momento más importante del acto, se las llevó Bordet.

“Hay que salir a convencer con propuestas en toda la provincia a quienes no nos han votado. Hay que salir de los escritorios y gastar las zapatillas y los zapatos”, dijo en lo que fue un claro mensajes a sus funcionarios.

Funcionarios, muchos de ellos, que desde que Bordet aviso que les pediría la renuncia si no se alcazaba un triunfo electoral en la provincia en octubre, se muestran preocupados hablándose de que varios de ellos entre si se comentan que “si los echan van a tener que laburar”.

Más allá de esto, los funcionarios no fueron los únicos que recibieron un mensaje, hablando Bordet, en su discurso, de una preocupación y advirtiendo por las operaciones de prensa que existen para dividirlos o enfrentarlos internamente haciendo expresa mención en la necesidad transmitir el mensaje de unidad.

Palabras que dijo frente a las presencias de Jorge Busti y Sergio Urribarri que se encontraban enfrentados en el acto .

Al escuchar sobre la unidad esto varios comenzaron a relojear los ojos, comentándose que varias miradas se posaron sobre el ex vicegobernador José Cáceres, que se encontraba sentado al lado de Busti, debido a las fuertes declaraciones que días pasados realizó y en donde se mostró molesto porque como secretario del PJ no lo habían convocado al comando electoral, que no sabía quién dirigía la campaña y hasta contó que hacía mucho tiempo que no dialogaba con Bordet.

Una unidad que se proclamó aunque no se hayan visto a algunos de los precandidatos de las nueve listas restantes que compitieron en las PAS, las cuales obtuvieron el 17% del 42 que sacó el justicialismo en la provincia.

Una imagen de unidad que el justicialismo, con Bordet a la cabeza, se esmeró en mostrar.

Fuente: David Ricardo

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