Cómo conseguir que tu hijo haga los deberes

El tema de los deberes suele traer bastante controversia. De unos años a esta parte son muchos los que defienden que los niños no deberían llevar deberes a casa. Que ya pasan suficiente tiempo en el colegio, y que les estamos saturando con demasiadas tareas. Por otro lado, están los que defienden que los deberes son necesarios para reforzar y repasar lo visto en el cole, y que hay niños que sin deberes no avanzarían lo que deben.
El sistema educativo, salvo en contadas ocasiones, no está preparado para los que menos saben. Los ritmos de aprendizaje no se paran cuando un niño no entiende algo, se continua, porque el fin último es cubrir los contenidos estipulados por la ley. Entonces, ¿qué sucede con aquellos alumnos que necesitan pasar por los contenidos varias veces? Que tienen que repasar en casa. Por mucho que estemos de acuerdo o no, es así, y por eso es fundamental que los niños tengan una rutina de trabajo fuera del cole.
Si bien el momento de los deberes muchas veces genera “dolores de cabeza”, discusiones y momentos de tensión, son situaciones que muchos no saben cómo gestionar. Por eso, hoy dejamos algunos trucos, para intentar hacer este actividad un poco más fácil.

Fijar un momento de día.
En muchas ocasiones hemos hablado de la importancia de las rutinas para los peques, y que tengan un momento establecido para los deberes es fundamental. Al principio les costará pero una vez se haya convertido en un hábito será mucho más fácil. La elección de este momento es muy importante. Debemos buscar un momento en el que los niños estén despejados. Si es el fin de semana, a primera hora de la mañana, tras el desayuno. Explicarles que este es el mejor momento porque así luego tendrán todo el fin de semana para jugar y dedicarlo a lo que más les guste. Si hablamos de elegir un momento entre semana después del cole, lo mejor es que les dejes un ratito para desconectar al llegar a casa, que merienden, jueguen un poco y después se pongan con los deberes. Cuanto más tarde se pongan con ello más les costará. Es fundamental que si elegís un momento del día lo cumplas. Nada de estar cambiando.

Tener un sitio fijo.
Esto es casi tan importante como tener un momento del día. El sitio no tiene porque ser en la habitación de los niños, puede ser el living o la cocina, pero siempre que sea el mismo. Además, es fundamental que los niños tengan todo lo que necesitan a mano y no se tengan que estar levantando constantemente a coger lo que necesitan. De esta manera evitaremos interrupciones y cortes que nos llevarán a perder la concentración. Es fundamental que el sitio que elijamos esté alejado de distracciones. Es decir, nada de tele, teléfono o hermanos jugando alrededor. Debe ser una zona en la que haya silencio y los niños se puedan concentrar fácilmente.

¿Solos o acompañados?
Esto, sobre todo, dependerá de la edad de los niños. Podemos sentarnos con ellos, pero eso no significa que les hagamos los deberes… Una buena forma de estar con los peques, pero que no se sientan presionados, es sentarnos con ellos y ponernos a hacer nuestros deberes: trabajo pendiente, las cuentas de casa o incluso leer el periódico. Además, de esta forma damos ejemplo y creamos un clima de trabajo para toda la familia.

¿Corrijo los deberes?
Una cosa es corregir los deberes a los peques y otra es hacérselos. Lo mejor que es que se los corrijas cuando hayan terminado todo. Si no querés que se desmotiven, es fundamental que resaltes aquello que han hecho bien. No utilices frases como, esto no se hace así, muy mal, vaya desastre, con lo bien que lo hace tu hermana…. En la medida de lo posible debés intentar ser positivo. Utiliza frases tipo, qué bien has hecho esto, ves como puedes, vamos a intentar hacerlo así de bien en…

¡Cuidado con las recompensas!
Es inevitable caer en la tentación de las recompensas para que los peques hagan los deberes. Pero, cuidado. Las recompensas pueden convertirse en un soborno, y en el momento en el desaparezcan los niños perderán la motivación. Si decidís utilizar un sistema de recompensas, procura que sean sociales. Actividades en familia, con los amigos, etc.

La actitud es fundamental.
Aunque la postura de los niños sea contraria a los deberes, si los tienen que hacer los tienen que hacer, y es fundamental que no capten esta actitud o la utilizarán en su contra.

Anticípate.
Es muy importante que antes de ponerte con los deberes tú les eches un vistazo y te anticipes a los posibles problemas que creas que pueden surgir. Así evitarás que tu hijo se desanime ante las dificultades. Lo normal es que el profesor explique a sus alumnos claramente lo que deben hacer y cómo, pero muchas veces no es así. Lean los deberes juntos, si el ejercicio cuenta con varias preguntas puedes ayudar a tu hijo con la primera para darle un ejemplo. Asegúrate que ha entendido bien lo que tiene que hacer antes de que siga él.

Organiza los deberes.
A todos nos gusta tener una visión general de lo que tenemos que hacer, organizarnos y saber más o menos el tiempo que nos llevará algo. Los niños no son menos, por eso es muy importante que organices los deberes antes de poneros con ellos. Si tenes varios días por delante para la realización de los deberes distribuilos para que los peques no se saturen. Llega a un acuerdo con ellos. Que no sientan que la decisión es suya.

Sé persistente.
La persistencia es una cualidad fundamental en la vida, y en este tema no es una excepción. Si decides un horario determinado para hacer los deberes no lo cambies constantemente. Si dices a tus hijos que tienen que ponerse a hacer los deberes no aflojes más tarde. Sé constante y persistente y verás como consigues tu objetivo.

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