El Banco Central se desprendió del 4% de las Reservas en lo que va de abril para contener el dólar.

El impuesto a la renta financiera sobre los activos financieros se conjugó con la suba de la inflación en un cóctel cuyo golpe de gracia fue el alza de tasas de interés en los Estados Unidos. Como resultado, en una sola jornada el Banco Central tuvo que desembolsar casi 1.500 millones de dólares para que los extranjeros se llevaran los dólares que habían invertido en el país sin que la cotización diera un nuevo salto y recalentara las expectativas de inflación.

Desde un banco de inversión de Wall Street confirmaron a LPO que sus operadores bursátiles habían recibido muchas órdenes de venta de Lebacs para retirarse del mercado argentino: “Nuestros traders nos comentaron que hubo muchos inversores saliéndose de Lebacs por el impuesto a la renta financiera y eso hizo que hoy hubiese mucha demanda. Creen que es un hecho puntual”, confiaron a LPO.

Desde ContraEconomía, Matías Daghero explicó que para un inversor que venía renovando Lebacs, “hasta fin de marzo de 2018 acumulaba un rendimiento nominal de 6,86% versus una inflación en los primeros tres meses que según el Indec acumula un 6,64%” y si “a la tasa de Lebacs acumulada le restamos el 5% sobre intereses del impuesto a las ganancias que tendrá que abonar posteriormente este inversor, la tasa nominal que nos arroja es del 6,52%. Esta tasa está por debajo de la inflación, lo que la convierte en una tasa real negativa”.

Con la confirmación de ayer martes de que el Banco Central volvía a dejar quieta la tasa de interés frente a la suba de tasas de interés de los bonos de Estados Unidos a diez años -que se considera libre de riesgo- a la zona del 3% anual en dólares, la Argentina acabó de perder el atractivo para muchos inversores que ya venían con temores por el ruido político de los últimos días con episodios como la renuncia del presidente de la Cámara de Diputados, el ruido por el cambio de metas -que dejó el riesgo país 50 puntos por encima del de diciembre- y el creciente malestar por la suba de tarifas y la caída de la nueva Ley de Mercado de Capitales.

Con la tasa de interés libre de riesgo en la zona del 3%, todos los mercados emergentes se vieron atravesados por el efecto “flight to quality“, es decir la salida en bandada de los capitales golondrina que se posicionan en activos de corto plazo en mercados con mayores tasas de interés y se vuelven a los países desarrollados con la mejora de tasas. Por eso, en todos los países de la región se observaron pequeñas devaluaciones.

En efecto, esta fue la explicación que Marcos Peña le dio a la senadora santafecina María de los Ángeles Sacnun, cuando lo interpeló por la venta récord de reservas internacional: “La cuestión del contexto internacional afecta la cuestión económica, particularmente con un tipo de cambio flotante. Hay varias razones que influyen en una situación como la de hoy: devaluación de monedas en varios lugares de la región, el cambio de política de pasas en Estados Unidos, que afectan y que, por supuesto nos inquietan como a todos”.

En el caso de Argentina, especialistas explicaron que el efecto “fligh to quality” se vio potenciado por las pérdidas por la fuerte devaluación de principios de año, la escalada de la inflación y el mal clima en los mercados locales (el Índice Merval hoy se encuentra 1,66% debajo del primer día del año y 12,53% desde su máximo hace exactamente tres meses) y la frutilla del postre: el impuesto sobre las ganancias.

Además explicaron que el Banco Central salió a evitar el movimiento del dólar porque ya no posee margen en materia de inflación si quiere llegar a la meta del 15%. Para que el dólar no pasara de $20,50, Sturzenegger tuvo que vender casi 1.500 millones de dólares hoy, 4% del total de las Reservas Internacionales en abril y más de 4.500 millones en lo que va del año.

Esto golpeó a las colocaciones de deuda que llevó a cabo hoy el ministro de Finanzas: los títulos ajustados por CER para los que el mercado esperaba tasas del 4,5% terminaron pagando al menos 25 puntos básicos más y las Letras del Tesoro (Letes) volvieron a ver incrementarse su tasa de interés. Por ejemplo, por 400 millones de dólares en Letes a 364 días, Caputo pagó 3,69%, cuando en diciembre por el doble de ese monto pagaba 3,10%.

“Mucha gente que tenía la plata afuera se la vuelve a llevar porque cada vez más los rendimientos van en baja. Si pasamos a emergente, el mercado va a caer y, si no, va a caer mucho más. Más si, primero, les cobrás un impuesto por ser extranjeros -y por ende el negocio ya no es el mismo y segundo, si existe la posibilidad de que se vuelva a correr el tipo de cambio como sucedió cuando el dólar estaba tranquilo entorno a $17,50 y pasó a $20,50, la seguridad de esa inversión no va más”, explicó a LPO Santiago Llull de Futuro Bursátil.

“Y esto sumado a lo que está intentando hacer el Gobierno de cambiar pasivos de corto plazo a más largo plazo para no tener una espada de Damocles sobre la cabeza cada 30 días. Por eso el Banco Central tuvo que salir a liquidar los dólares. No hay opción, es su dinero y se lo tenés que devolver”, agregó el especialista quien a su ve consideró que “Para las Letes es lógico que la tasa venga subiendo porque solo tiene atractivo para el inversor si subís un poco más la tasa. ¿Para qué va a quedarse un inversor con Letes al 3% cuando un activo libre de riesgo también rinde 3%?”

Fuente: La Política On Line

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