La inflación de junio saltó al 1,5% y ahora dicen que seguirá alta todo el año

Si bien la tendencia es a la baja, el ritmo del segundo semestre imposibilita que se cumplan las metas del Central.

Del mismo modo que el segundo semestre tardó un año en llegar para el repunte de la actividad económica, la baja de la inflación también está demorando más de lo esperado. Lo ratificó el ministro Nicolás Dujovne este martes: la inflación de junio va a ubicarse entorno a 1,5% mensual, 2 puntos porcentuales por encima de la marca del mes pasado y casi dos veces lo necesario para reanimar la meta del Banco Central del 12% al 17%.

“No vemos malos resultados para junio, la inflación en líneas generales está bajando; solo que no al ritmo que el Banco Central necesita para cumplir con sus metas”, dijo a LPO el economista en jefe de la consultora Elypsis, Gabriel Zelpo, quien pronostica que para fin de año la inflación habrá acumulado un 22% en 2017.

“A nosotros la inflación de junio nos está dando 1,5%, capaz un poquito más”, adelantó Zelpo. Con esta marca, la suba de precios de este mes quedaría casi al doble del 0,8% que necesitaba Federico Sturzenegger para darle una oportunidad de sobrevivir a las metas de inflación que el consenso de los economistas a esta altura da por sepultadas.

Del mismo modo que la recuperación de la economía del segundo semestre tardó mas de un año para entregar sus primeras señales, la baja de la inflación también se está demorando más de lo prometido.

Peores noticias para el Banco Central vienen de la mano de la inflación núcleo, que mide el comportamiento del 70% de los precios de la economía (solo excluye los regulados y los estacionales). Es que para junio, las consultoras lo ubican por encima del nivel general.

“Según nuestros cálculos, la núcleo va a dar 1,8%. Y sí, les complica bastante el panorama a las metas de inflación”, dijo Zelpo.

A su vez, para julio se espera que impacten en Índice de Precios al Consumidor (IPC) la suba de las naftas y el gasoil que Aranguren dará a a conocer este viernes y se espera que sean del orden del 3%, el alza de las expensas y también de las prepagas. De esta forma, para el mes que viene tampoco se espera una pauta inflacionaria alineada con las metas de inflación.

“Siempre hay un rubro que pega más en la inflación de cada mes. No se puede ir explicando la inflación rubro por rubro. Lo que sucede es que está bajando, pero le está costando romper con la inercia. Nosotros vemos para el segundo semestre, un promedio de 1,3%-1,4% mensual”, explicó el consultor.

El problema de segundosemestrear

Tal vez la campaña acelere la impaciencia por ver los resultados de la política monetaria contractiva. Sturzenegger lleva dos meses manteniendo la tasa en 26,25% y aun así el quiebre de la inercia no se ve, y el repunte de la núcleo le suma problemas y críticas de parte de los detractores de las metas de inflación y también de sus defensores. Es que los manuales sugieren que el programa de metas de inflación comience una vez corregidos los precios relativos: los ajustes de tarifas le suponen una dificultad adicional a metas de por sí ambiciosas.

“La discusión está bastante mezclada. La inflación es claramente un fenómeno monetario que se corrige con política monetaria. Y el ajuste en la cantidad de dinero desacelera las transacciones nominales eventualmente. Este ‘eventualmente’ es un primer problema. No es tan sencillo estimar cuánto antes o cuánto después va a darse la convergencia hacia precios más bajos. Y en segundo problema es que cuando hablamos de transacciones nominales hablamos de precios y de cantidades, y pueden caer los dos”, explicó el economista. Cuando bajan las cantidades, la economía se enfría.

“En este momento conviven las expectativas de inflación basadas en la inflación pasada y también las que contemplan la inflación esperada. Y en este sentido el Banco Central ya está ganando. Antes esto no pasaba y la inflación esperada siempre era como mínimo la anterior. Ahora estamos hablando de cerrar el año con 22%, algo que desde 2011 no pasaba. Cuanto más rápido opere el convencimiento de que la inflación va a ser más menor, antes se va a reducir la inflación. De momento sigue pesando la inercia y por eso el Banco Central da muestras de que está dispuesto a continuar con la tasa elevada para lograr convencer a la gente de su compromiso con la desinflación”, explicó Zelpo.

Sin embargo, estas explicaciones no satisfacen a los críticos de la política de Macri, que vuelven a implementar el neologismo “segundosemestrear” para describir la demora en ver los resultados prometidos de la política antiinflacionaria, mientras crece la ansiedad.

Fuente: La Política On Line

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