La inflación mayorista subió 4,6% en enero y golpea la teoría del Gobierno que niega el impacto del salto la suba del dólar

El Indec registró que los insumos importados subieron 7,1%. Contradice la teoría del Gobierno.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), además del Índice de Precios al Consumidor (IPC) dio a conocer este jueves el Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPM) que reveló que el costo de los insumos subió hasta 5% en enero respecto de diciembre. Y por eso los especialistas remarcan que este movimiento estuvo en línea con la suba del dólar y que, contrario a lo que supone el Gobierno, en breve se traducirá en la inflación minorista que releva el IPC.

Este alza del SIPM estuvo liderada por la suba de los insumos importados que fue del 7,1% y por la variación de los precios de los bienes primarios que, si bien son de producción local, sus precios están atados al dólar por tratarse de bienes de exportación.

Es que desde que el 28 de diciembre el Poder Ejecutivo anunció el cambio de metas de inflación hasta el 31 de enero, el dólar dio un salto del 6,4%. Y por esto, economistas y analistas advierten que el pass-through, el traslado de la suba del dólar a la inflación, goza de buena salud, que lo veremos pegar de lleno en la inflación de los próximos meses.

“Los precios mayoristas ya empiezan a marcar que febrero será un mes donde se acelere la inflación minorista”, dijo el economista Javier Alvaredo de la consultora ACM.

Tanto en el Poder Ejecutivo como en el Banco Central tomaban como ejemplo del éxito de las metas de inflación que la fuerte suba del dólar por el Brexit no se había ido a precios y lo habían declarado el fin del pass-trough. Sin embargo, con la inflación tan lejos de las metas, y la pérdida de reputación que le significó a Sturzenegger el cambio de metas y la subsiguiente baja de tasas, el salto del dólar se hizo notar en los precios al por mayor.

Así, mientras que en enero la inflación minorista fue de 1,8%, respecto de los precios al por mayor, el Indec informó que “El nivel general del IPIM [índice de precios internos al por mayor] registró una suba de 4,6% en el mes de enero de 2018 respecto del mes anterior. Este aumento se explica como consecuencia de la suba de 4,4% en los Productos nacionales y de 7,1% en los Productos importados”.

A su vez el índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) mostró un alza de 4,9% en el mismo período por la suba de 4,7% en los Productos nacionales y de 7,1% en los Productos importados. Asimismo, el índice de precios básicos al productor (IPP) “registró un incremento de 5,0% en el mismo período, como consecuencia de la suba de 10,3% en los Productos primarios y de 2,9% en los Productos manufacturados y Energía eléctrica”, agregó el informe del Indec.

“El traslado a precios minoristas del alza del dólar llega con rezagos que varían dependiendo de la capacidad de absorción de la suba de cada cadena de valor. En una economía inflacionaria, con elevada dispersión de precios, con expectativas de inflación desalineadas y contratos indexados, la literatura explica que es más factible el traslado a precios”, explicó a LPO el economista en jefe de la consultora Radar Martín Alfie.

Sobre este punto coincidió el profesor de la maestría de Finanzas de la UTDT y director de la consultora Eco Go, Federico Furiase: “La mesa de los argentinos tiene alimentos que se exportan y ahí la suba del dólar impacta directamente. En los bienes de consumo durables (autos, celulares, electrodomésticos) también hay un alto componente de insumos importados y el pasaje a precios es bastante estructural. Esto va más allá de la credibilidad del Banco Central, pero el pass-through que el Banco Central puede controlar -que es el no estructural- requiere para minimizarlo de credibilidad y previsibilidad, que los agentes de la economía sepan que hay un Banco Central dispuesto a subir la tasa y enfriar la economía para desincentivar a la demanda de convalidar la suba de precios. Así funciona el proceso de metas de inflación”.

“En un esquema de metas, hay una confianza en la actuación del Banco Central. Hoy la credibilidad no solo que no se terminó de construir sino que se la fue dañando gradualmente en una economía que está altamente referenciada al dólar al punto que hay insumos difundidos nominados en dólares por más que no sean transables y se siguen indexando bienes como los combustibles y la energía, lo que dificulta más la reducción del pass-through“, acotó Alfie.

Por eso, Furiase recomendó que: “Como el mercado ya pasó factura por el cambio de meta y la baja de la tasa sin argumentos sólidos por el lado de la inflación con la suba de las expectativas y del riesgo país, es importante consolidar al Banco Central para que no necesite sobreactuar con la tasa de interés a la hora de contener la presión inflacionaria y para conservar la ganancia de competitividad del 11% en la comparación con la foto de diciembre”.

“Queda claro con esta aceleración de los precios mayoristas que en la Argentina no se soluciona el problema de la competitividad bajando la tasa y subiendo el dólar porque el mercado pasa factura: se pierde el poder adquisitivo del salario y sube el costo de financiamiento del gradualismo fiscal. Por el contrario, es prioritario bajar la inflación, en especial cuando se busca desarrollar un mercado inmobiliario con hipotecas indexadas con UVAs”, concluyó Furiase.

Fuente: La Política On Line

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