La nueva declaración de Nahir

La imputada por el asesinato de Fernando Pastorizzo dijo que el arma la agarró primero la víctima y que ella se la sacó cuando estaban en la moto, pero que se le disparó por accidente. Para la querella, la versión es “poco convincente”.

Nahir Galarza, la estudiante de 19 años imputada por el asesinato de Fernando Pastorizzo, su pareja durante años, pidió hoy ampliar su declaración indagatoria y la cambió. Estuvo tres horas en la fiscalía en las que habló de la supuesta relación de violencia que mantenían, de los supuestos maltratos de Fernando y de lo que ella consideraba celos enfermizos.

Sobre la noche de la muerte, explicó que él estaba muy enojado, que fue él quien tomó el arma de su padre policía y que a ella se le escaparon los disparos en medio de un raid enloquecido que emprendió Fernando con su moto. En este punto Nahir se contradijo con su primera declaración: el 30 de diciembre por la noche admitió que ella había disparado el arma por delante y por detrás.

Nahir, detenida en la Comisaría del Menor y la Familia de Gualeguaychú desde el 30 de diciembre, pidió declarar. Y fue muy detallista. Dijo que el 29 a la noche lo desbloqueó a Fernando del Whatsapp, que lo llama y que como no le contesta lo bloqueó de nuevo. Que hubo varias llamadas, pero que no se escuchaban bien, y que entonces cortó, que se había quedado sin batería y que tomó un remís hacia el casino, y que de ahí se fue a la casa de él.

“Cuando llego salió reenojado porque no le atendía el teléfono, me dijo que era una enferma, que nunca atendía… Le dije que solamente quería buscar el cargador y que me iba, me insistió que entrara a su casa, y yo le dije que entrara a su casa y lo buscara él porque yo no quería entrar a su casa, me quedé en la vereda de al lado, esperando por miedo a que me forzara a entrar a su casa, después pasó unos minutos y salió gritando porque no le atendía el teléfono, entonces yo le dije que se calme porque estaba en mi casa el celular, después me dijo que me iba a llevar a mi casa…”.

La estudiante dijo que cada vez que él decía que estaba enojado ella decía que se calmara. “Él sabía cómo manipular, porque me conocía hacía bastante, y sabía qué palabras decirme para que a mí me duela, él hacía lo que quería conmigo, porque agrego, porque con él tuve mi primera relación que fue antes de los 16, porque yo siempre hacía lo que él quería…”.

La joven cuenta que como él estaba más calmado, aceptó que la llevara a su casa, que no recuerda la hora, pero que cuando entraron pasaron por la cocina y que Fernando fue quien tomó el arma de su padre, que estaba sobre la heladera. “Y ahí empezó a joder, a moverla para todos lados, mirá el fierro de tu viejo, y entonces me enojé y empecé a decirle pelotudo y como él se reía me enojé y le dije que era un enfermo y me fui a mi habitación, él me siguió, había dejado el arma porque en mi habitación no entró con el arma…”. Nahir cuenta que entonces Fernando la abrazó, le pidió perdón, que era una “joda”. También que pudieron hablar y tuvieron relaciones. Y que después “empezó a reprocharme con los chicos que me veía”, “porque era una trola, y además y porque me había visto dándome un beso con un chico de nombre Rafael. y le conté que hacía tiempo que me hablaba con él, yo a Fernando nunca le conté que con alguien me veía desde hacía más tiempo, entonces se enojó mal, le dio un ataque de ira… Cuando le digo eso me tira de los pelos, me empieza a decir un millón de cosas, a insultar, y me dijo una palabra que él sabía que me afectaba, me dijo que era una ‘depresiva’. Entonces me largué a llorar mal… Y de repente me echaba la culpa a mí, entonces yo le digo que se vaya de mi casa y que no quería verlo más, ahí se me venía para abrazar, y yo lo saqué y me pedía perdón y que iba a cambiar…”.

Nahir contó que le echó en cara que Rafael la respetaba, que era mil veces mejor que él, “y ahí se enojó del todo, me agarró del pelo, me sacó de la habitación y cuando pasamos por la cocina él agarra el arma de nuevo y me apuntó en la panza, que yo me iba a ir con él porque yo era de él…”.

La imputada contó que la empujó por la escalera y le exigió que lo acompañara: “Entonces apretó el gatillo del arma y me dijo que no se me ocurra gritar o salir corriendo, después se guarda el arma en el pantalón y me hizo esperar hasta que saca la moto… Me empezó a gritar y decir que yo me iba con él… antes de llegar a la esquina él vio a un chico con el que yo me hablaba que se llama Joaquín, … me decía que yo me callara, y me empieza a hacer preguntas agresivamente, si me había visto con él, si me seguía hablando, iba gritando… que era una zorra, me decía sos un asco de persona y después fue todo el camino insultándome… En un momento yo me quiero tirar de la moto y él acelera con todo y ahí me agarro de él, le quise sacar el arma, pero él la tenía sostenida con una mano… me seguía diciendo cosas, como que me seguía viendo con todo el mundo…”.

Nahir aseguró que le pidió que la llevara a la casa de la abuela, que le devolviera la pistola de su papá, que él manejaba como un loco, a toda velocidad, que se reía, que ella gritaba, que estaba muerta de miedo, y que en un momento él perdió el control de la moto “y en ese momento me agarro de él… Y le saqué la pistola, ni siquiera miré cómo la agarré y en ese momento que frena de golpe, yo sentí la primera explosión y ahí nos caímos los dos de costado, me alcanzo a parar y como no entendía nada empecé a temblar, me quedo como sorda, quedé como boba, y me agacho para mirarlo y ahí es donde sale la segunda explosión que me sorprendió, me quedé de nuevo sorda y ahí reaccioné y tiré el arma al piso, no sabía qué hacer, estaba nerviosa, estaba temblando y no sabía qué había pasado, y lo primero que se me pasó por la mente es que el arma era de mi papá y que le iban a echar la culpa a él, y entonces agarro el arma me fui a mi casa, caminando, cuando llegué estaban todos durmiendo, dejé el arma donde estaba y me fui a acostar y tenía nervios y no sabía si lo había matado, no sabía lo que le pasó, después se levanta mi papá… No hablamos, me dormí media hora hasta que me llamó la mamá de Fernando y me preguntó si yo había estado con él y le dije que sí, y ahí me enteré que él había fallecido, porque no sabía lo que había pasado, no tenía noción de las cosas , ni menos que pasara eso…”.

Nahir salió callada de los tribunales de Gualeguaychú y subió a un auto blanco. Eran las 17 en punto. Algunos periodistas le preguntaron si estaba arrepentida pero ella no dijo nada.

Horas después, el abogado querellante Juan Carlos Peragallo, representante del padre de Fernando Pastorizzo, dijo: “Esta es su tercera declaración. Tuvo una testimonial y dos indagatorias. A mi criterio no la favorece cambiar lo que ya declaró. Es poco convincente que el crimen haya sido accidental”. Y sobre el relato de violencia previo al asesinato, dijo que “lo que está buscando es una atenuación de la pena por una supuesta violencia de género”.

Fuente: Clarín

No hay comentarios

Dejar respuesta