Los diputados aprueban el proceso de destitución de Dilma por una aplastante mayoría

El PT liderado por Lula ahora dará la batalla en el Senado para tratar de detener la destitución.

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó este viernes por una aplastante mayoría de más de 360 votos positivos la apertura de un proceso de destitución a la presidenta Dilma Rousseff, que apenas cosechó 137 sufragios a su favor.

Una vez concluida la sesión poco antes de la medianoche y en medio de masivas movilizaciones a favor y en contra de la destitución en las principales ciudades de Brasil, el polémico presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, agradeció que la jornada haya concluido sin incidentes y anunció el paso del proceso al Senado que tiene la facultad de suspender a Dilma hasta que finalice el juicio político.

Por eso, el PT liderado por Lula concentrará ahora sus esfuerzos en evitar esa situación, aunque la aplastante derrota que sufrió hoy lo deja en extrema debilidad política.

Es que los partidarios del impeachment necesitaban 342 votos, número que rebasaron con comodidad. Lula se puso al hombre la construcción de una mayoría que evite ese desenlace y hoy lideró un acampe de gremios, militantes y organizaciones sociales contra la destitución. Fue así el otro gran derrotado de esta jornada histórica.

A diferencia del ex presidente Fernando Collor de Melo que renunció antes que avance el proceso político en medio de serias acusaciones de corrupción, Dilma que no está directamente involucrada en los escándalos del Lava Jato –como sí está Cunha, algo que se encargaron de recordarle hoy los diputados del PT-. La presidenta es acusada de crimen de “responsabilidad” por maquillar las cifras del déficit, un motivo que en el PT consideran bastante endeble para destituir una Presidenta.

Es por eso que el partido de Lula considera el proceso un golpe de Estado, una mirada que la mayoría de los integrantes del Mercosur se han cuidado de no acompañar, como ocurrió conla canciller Susana Malcorra días atrás, que pasó de apoyar a Dilma a afirmar que confiaba en lo que resuelvan las “instituciones” brasileñas.

Una posición tuvo el actual embajador en China, Diago Guelar, que durante los noventa fue embajador en Brasil y es uno de los diplomáticos que más conoce sobre ese país.

En rigor, Dilma llegó a esta situación de extrema debilidad política golpeada por la profunda recesión que sufre Brasil combinada con el mega escándalo de coimas de Petrobrás, conocido como Lava Jato.

La presidenta brasileña continuará en el cargo hasta principios de mayo, cuando el Senado por simple mayoría defina si procede continuar con el juicio y si así lo considera, la suspenda en el cargo hasta que finalice el proceso.

Los medios brasileños anticipaban este domingo que en el Senado la tendencia es favorable a la destitución con unos 47 votos sobre los 41 necesarios.

Hoy los medios brasileños anticipaban que en el Senado la tendencia es favorable a la destitución, con unos 47 votos sobre los 41 necesarios.

Si se confirma ese escenario, Dila será apartada del poder por 180 días que dura el proceso y en su lugar asumirá el vicepresidente Michel Temer, un hombre del PMDB, aliado del PT que rompió con el partido de Lula cuando vio cerca la posibilidad de quedarse con el poder.

La operación de pinzas de Temer y Cunha tuvo hoy un primer éxito resonante. El vicepresidente se pasó las últimas semanas buscando votos para la destitución y trabajando en alianzas para su futuro gobierno.

En medio de una tensión política descomunal, Lula se puso al frente de las negociaciones para conseguir al menos abstenciones –hoy fueron sólo siete-, y sobre la hora hubo muchos diputados que apoyaron la destitución, en medio de acusaciones de compra de votos.

En ese marco, los dos bandos tentaban a las distintas bancadas con cargos en su gobierno, Dilma en el actual, Temer en el futuro.

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