Los dolores de panza que pueden terminar en el quirófano

Repentino y fuerte. Así es el dolor que caracteriza a un conjunto de enfermedades agrupadas bajo el nombre de abdomen agudo y que deben ser resueltas en forma oportuna para evitar graves complicaciones. La apendicitis y la obstrucción intestinal, entre otros cuadros menos conocidos, integran este grupo.

El abdomen agudo puede afectar tanto a niños como a adultos y es uno de los principales motivos de consulta en las guardias, apuntan desde la Asociación Argentina de Cirugía (AAC). Las causas, no obstante, pueden diferir por sexo y edad. “Por ejemplo, las mujeres en edad fértil tienen una incidencia de patologías ginecológicas que pueden causar este problema y que no se observa en varones ni en otras edades de la mujer. En tanto, el abdomen agudo en los ancianos es un capítulo de especial atención debido a muchos factores (enfermedades concomitantes como: diabetes, arteriopatías, uso de medicamentos, disminución de la sensibilidad y de la inmunidad), entonces los cuadros severos son detectados tardíamente agravando el pronóstico y aumentando el riesgo de vida de esta población”, detalla la entidad.

El dolor puede presentarse como un cólico, ardor, y ser penetrante u opresivo. Aparece repentinamente y de una intensidad posiblemente no experimentada nunca antes por la persona que lo sufre. “Cómo consecuencia, aparecen algunas prácticas comunes: automedicación con analgésicos o antiespasmódicos, y/o consultas en la guardia dependiendo de la tolerancia al dolor y la personalidad de cada caso. Es habitual que las consultas por dolor abdominal aumenten en horario vespertino y durante la noche. Esto sucede porque quien lo padece durante el día soporta el dolor para no desentender sus obligaciones y entonces posterga la consulta”, explica Silvio Gavosto, miembro de la AAC y jefe del Servicio de Proctología del Hospital Provincial de Rosario.
También puede darse por causas inespecíficas (desaparece sin que se encuentre el origen) o por cuadros graves que pueden poner en riesgo la vida, como la perforación de un órgano abdominal. De acuerdo a la edad y el sexo, las causas más comunes que pueden requerir tratamiento quirúrgico son: apendicitis aguda, aneurisma de aorta abdominal, perforación de víscera hueca, obstrucción intestinal, colecistitis y colangitis aguda y embarazo ectópico.

De acuerdo a un relevamiento de más de 10 mil casos realizado en 2012 por la Organización Mundial de Gastroenterología, el 34% respondían a dolor abdominal inespecífico, un 28% fueron apendicitis aguda y un 10% colecistitis.

“Ante la presencia de dolor abdominal la conducta más prudente será realizar la consulta pertinente a la guardia o al médico de confianza. Según el cuadro, se podrá pedir una internación para observación y realizar estudios o una internación para interconsulta con cirugía o la internación para cirugía, todos estos tratamientos pueden ser mini invasivos y permiten la rápida recuperación del paciente”, sostiene Gavosto, que es también vicedirector de la Carrera de Especialización en Cirugía General de la Facultad Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario.

Otro elemento importante para el diagnóstico es la ubicación del dolor, que permite identificar cuál es el órgano que está relacionado y descartar dolores de origen extra abdominal como un infarto de corazón o una neumonía. La ubicación en la parte baja del abdomen generalmente remite a patologías ginecológicas, urológicas o del apéndice y en la parte superior a hepáticas, gástricas y del páncreas.

“Un buen interrogatorio con un examen físico minucioso sirve para definir los primeros pasos. Mientras que los exámenes complementarios como ecografía, radiografía, laboratorio y tomografía sirven para clarificar el diagnóstico y pueden definir una intervención quirúrgica si el profesional lo considera necesario. Lo importante es realizar la consulta médica correspondiente a tiempo y no automedicarse”, concluyó Gavosto.

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