Marisa, la tía de todo un pueblo

Marisa Baldini, locutora de AM 940 Radio Chajarí.

Marisa Baldini, locutora de AM 940 Radio Chajarí y docente, nos cuenta en una charla íntima su infancia, sus comienzos en la radio hasta su participación en la gestión municipal. Muy querida por todos los chajarienses y gente de la zona, nos abre su corazón para que conozcamos la historia de una mujer fuerte, luchadora y dueña de una voz que deja estelas de luz en la vida de quien la escuche.

Marisa Baldini, locutora de AM 940 Radio Chajarí.

Conseguí el número de ella gracias a una colega y reuní unos cuantos datos sobre su vida.

“Hola Marisa. ¿Cómo andás? Soy Agustina. Gracias por aceptar que te entreviste. Te quería comentar más o menos qué es lo que me pidieron” reza el primer mensaje que le envié. Un par de audios más sirvieron para aclararle mejor en qué consistía la entrevista.

Menos de diez minutos tardó en responder.

“Hola Agus. ¿Cómo te va? Primero, bienvenida al mundo de las comunicaciones. Un mundo apasionante…” así comenzaba su audio, con su voz dulcemente particular.

Fijamos el encuentro para el lunes siguiente, a la mañana. “Acercate a la radio, allí te voy a estar esperando” me había dicho. Tenía un par de días para elaborar las preguntas o al menos anotar los temas que quería incluir. Eran tantos, que hasta último momento estuve organizando la hoja, para no perderme. Una y otra vez, repasando cada palabra.

Llegué a las 9am en punto. Abrí la puerta de las oficinas del multimedios. Noté que me observaban, expectantes por saber que era lo que necesitaban.

-Hola, buen día. Tengo una entrevista con Marisa Baldini.

Ingresé por un pasillo que llevaba a una especie de hall. Repleto de cuadros con distinciones por el medio, y un banco ubicado en dirección a una ventana.

-Marisa, acá hay una chica que dice que tiene una entrevista con vos.

Escuche su voz de fondo. Dulce y amable, como siempre.

-Decile que me espere un ratito, que ya salgo y la recibo.

Asentí sonriendo y me dispuse a observar mí alrededor. Intentaba retener en mi retina cada color, cada movimiento, cada figura del entorno. En ese pequeño hall, había muchas puertas. Se parece como laberinto, en el que se guardan miles de historias y recuerdos que merecen ser descubiertas.

Sale caminando rápidamente del estudio.

-Guapa, ¿Cómo estás?

Me río. Nunca me canso de escuchar personas amables.

-Hola Marisa. Bien, muy bien. ¿Y vos? ¡Feliz día del maestro!

-Muchas gracias Agus. Esperame un ratito que llevo unas cosas, y ya busco un lugarcito para hacer la entrevista.

Me divirtió el exceso uso de diminutivos. Una estrategia para que las palabras no suenen tan secas y grotescas. Típico de una persona con cierto rasgo de dulzura.

Me volví a sentar y me dispuse a ordenar mi cuaderno. Tomar agua. Intentar encontrar las palabras justas para comenzar la entrevista.

-Vení Agus vamos acá seguro que vamos a estar más tranquilas.

Encontramos una habitación con dos sillas. Acomodé mi celular y controlé que estuviese grabando. Ubiqué mi cuaderno sobre mis piernas y esperé que ella terminara de contarme algún que otro altibajo de ese día. “Le gusta hablar tanto como a mí” pensé.

Su niñez y adolescencia.

Bueno Marisa, esta entrevista va a ser un recorrido por tu vida personal y profesional. Desde tus primeros pasos, hasta la actualidad. La verdad es que no tenía planeado hacerla justo este día, que es tu día, el del maestro. Así que más que un homenaje…

Sonreía y repetía una y otra vez “no importa Agus, no importa”.

La primera pregunta que le hice fue por su niñez. Quería saber sobre sus juegos, sus sueños, cómo vivía hace 50 años atrás, cómo era la vida de aquel entonces.

-Mi infancia la transcurrí desde mis 7 años en un colegio de Hermanas Franciscanas, que se llama Cimarrón, del otro lado de Federal. Yo estaba pupila ahí, porque mi papá era ferroviario, y cada quince días lo trasladaban de una estación a la otra. Entonces mis padres decidieron dejarme internada en este colegio para que yo pudiera tener continuidad educativa. Una vez al mes volvía a mi casa. Extrañaba muchísimo.

Me contaron que jugabas a que eras telefonista con los teléfonos viejos que funcionaban conectando y desconectando cablecitos… ¿te veías como comunicadora en ese entonces?

-Me acuerdo como si fuera el día de hoy, que en la zona de Miñones, La Calandria, que está entre Federal, San Jaime y Los Conquistadores, en la estación de ferrocarril de esos lugares había muros de ladrillos sin revocar. Yo usaba las espinitas de los árboles con carreteles de hilo de mi madre. Y jugaba a que era telefonista. En esa época no había teléfonos particulares de línea fija y menos celulares. Yo jugaba a eso porque veía que mis padres cuando visitaban el pueblo iban a una central y pedían hablar con tal persona o pariente, me encantaba el trabajo de una telefonista. Yo imitaba eso. Decía “Sí señor, ya lo comunico” y sacaba una espinita y lo metía en otro huequito del muro. Cada espinita con el hilo, era un hilo conductor hacia un receptor, alguien que me estaba recibiendo. Jamás imaginé que iba a ser comunicadora y docente a la vez. Aunque siempre me atrajo esto de la comunicación y también la actuación.

-¿La actuación?

-Sí, porque cuando había pasajeros, gente de campo claramente, y estaban en el andén de la estación, yo bailaba o decía versos. De alguna manera entretenía al que pasaba. En ese  entonces tenía 7 u 8 años más o menos. Todo va llevando a que uno haga la actividad que le apasiona en la actualidad.

-Entonces, ¿querías ser telefonista de grande?

-En realidad, yo quería ser actriz y abogada, que es una de mis pasiones también. Aunque la comunicación siempre estuvo de alguna manera en mis juegos. En la escuela participaba en los actos escolares con canciones y versos.

-Naciste cerca de Federal, y cuando eras muy chiquita te trasladaste a la ciudad de Chajarí…

-Yo nací en La Paz. Soy hija de un paceño y mi mamá es de Curuzú Cuatiá, Corrientes. A Chajarí me mudé a los 12 años. Cursé séptimo grado, lo que hoy es primer año, en el Colegio San José. También estaba pupila allí o “interna” como se le decía y me iba una vez al mes a mi casa. Cuando yo tenía 14 años, mis padres decidieron trasladarse a la ciudad, alquilaron una vivienda acá y ahí salí externa. Seguí cursando mis estudios secundarios en ese colegio y además hice el magisterio en la misma institución.

En cada pregunta que le hacía notaba como iba rememorando cada momento. Nunca dejó de sonreír en ningún momento. Eso hacía que las preguntas surgieran con total naturalidad y tranquilidad de que no la iban a incomodar. Quería que me llevara a ese Chajarí de fines de los 70, principios de los 80.

-¿Tú adolescencia como se desarrolló? ¿A qué lugar iban los jóvenes para divertirse?

-Recordando mi adolescencia, yo salía muy poco. Íbamos a bailar a Batuque, que estaba en la calle Sarmiento e Irigoyen, en una terraza. Teníamos horarios para volver. Salíamos a las 23:30 y volvíamos a las 4:30 o 5. Pero desde que llegábamos hasta que nos íbamos, bailábamos. En esa época salíamos y volvíamos en grupo, era una costumbre tan linda.

Su comienzo en la radio, y en la docencia.

-Contame un poco de como comenzaste a trabajar en la radio, de tus primeros comienzos como comunicadora

-Cuando me estaba por recibir de maestra, fue cuando empezaron a llamar mediante un concurso para sumar gente a la AM. Me trae tan lindos recuerdos la historia porque en ese momento teníamos como rectora de la institución donde estudiaba a la hermana Miriam. Me dijo “Marisa, están por abrir una radio y me encantaría que participes vos del concurso”. Yo le contesto que lo iba a hacer aunque tenía mucho temor ante lo desconocido. Me preguntaba a mi misma “¿una radio? ¿cómo será?”. Tenía 19 años. Fui al concurso. Había una cantidad de chicos y chicas, y gente grande también. Hice la prueba, llenaron una planilla con mis datos. Me tomaron lectura en micrófono, improvisación, publicidad, me dieron diarios para que lea.

-Te pusieron a prueba…

-Me pusieron a prueba. Me dijeron que venga la semana siguiente. Y así fue, venía todos los días a practicar. Antes de salir al aire yo ya estaba practicando. El 22 de Octubre del 1983 yo ya formaba parte de la radio y quedé como personal estable.

-¿Recordás ese primer día al aire cómo fue? ¿Qué sentiste?

-El día que salimos al aire, se hizo un gran acto acá frente a la calle. Se cortó Pablo Stampa y se montó un escenario ahí en frente. En la apertura estuvo por supuesto el que es director nuestro, el dueño del multimedios, Beto Ponzoni. Estaba Jorge Carlos Ballay, Carlos Menéndez, Norberto Aníbal Perdomo, ellos hicieron las palabras de bienvenida. Hubo músicos y actuaciones. Fue todo un gran evento para la ciudad porque era la primera y la única AM. Todas las colonias estuvieron presente, y todos estábamos con una gran felicidad. Se hizo una fiesta para todo el pueblo. Todos los pasillas y el patio de la radio se llenaron de gente que iba y venía. Yo no podía creer que estaba metida ahí. Al otro día ya salimos al aire temprano. La transmisión a partir de las 20hs que se hizo la inauguración ese 22 de octubre fue continua. Estábamos en ese tiempo en el 1510 dial, no 940 como estamos en la actualidad. La radio tenía mucho alcance, fundamentalmente llegábamos a la zona rural y a Corrientes.

-¿Y la docencia fue por elección propia?

-En realidad cumplí mandatos familiares siguiendo esta carrera. Me hubiese gustado estudiar abogacía pero no pude porque mis padres no tenían los medios económicos. Disfruto muchísimo haciendo esto de la comunicación y a la vez, la docencia.

La niña que se divertía con la voz desconocida.

-Siempre estuviste relacionada con los más chiquitos, específicamente a través de tu programa “Rinconcito Infantil” ¿tenías noción del efecto que causabas en los niños que te escuchaban?

-En cualquier momento va a volver el Rinconcito. Uno al hacer la comunicación no dimensiona el efecto que causas. De ese programa infantil nunca me voy a olvidar…

Hizo una breve pausa, y noté como sus ojos comienzan a brillar. Esta mujer llena de luz, con su voz dulcificadora de hogares se emocionaba al recordar su programa. Aquel que unía a la familia, llenaba de risas los rincones de los hogares, y divertía a los más chicos. Observé cada detalle de su rostro, como intenta hacer un esfuerzo por seguir el relato. Nunca quedarse sin alguna palabra bella por decir. Todo eso en menos de un segundo, y prosiguió con su relato…

-Nunca me voy a olvidar una historia, una niñita que me escribe desde Corrientes. Me dice “Tía Marisa, yo espero los sábados para escucharte con la radio a pilas de mi abuelo. Me voy debajo de un árbol en la sombra y a la siesta te escucho. Sos el único entretenimiento que tengo durante la semana”. Yo leía esa carta y me emocionaba. Porque pensaba que uno a los hijos trata de llenarlo de cosas materiales y esta niña con una radio a pilas, y la voz de una persona que no conoce, se divierte. Yo les contaba de lo lindo que era ser mamá, de cómo amaba a mis hijos, y que a quienes no podían ser papas que tuvieran un hijito del corazón. Pensaba en el efecto que causa en una niña que hoy debe ser una mujer. Esos niños que ya hoy son madres y padres de familia, que me digan “yo escuchaba tu rinconcito, yo soy de tu rinconcito”… la pucha como pasa el tiempo. Más allá de las cosas lindas que les contaba también les hablaba de mis miserias, de mis errores y equivocaciones. Que sepan que como madre, comunicadora, y esposa uno tiene errores. Siempre estuve con los niños y las familias. Tengo dos grupos humanos que siento debilidad que son los niños y los abuelos.

Nos perdimos en la charla sobre los abuelos y la poca valoración hacia ellos. De lo importante que son para el crecimiento psíquico-emocional de una persona. Hasta que recordé una espina que tenía para preguntar.

Marisa como concejal

-Marisa, otra cosa que hiciste fue participar en la gestión municipal, ¿cómo fue? ¿Te convocaron o vos quisiste ser parte?

-Yo nunca milite para ningún partido. Mi padre en una época me había afiliado al radicalismo. Cuando yo empecé a trabajar en la radio yo quise desafiliarme y me acerque a la casa del partido que se encontraba donde actualmente está la panadería Mi Familia, en la calle Urquiza. Complete la ficha pero después no le seguí el curso, me quedé tranquila y confiada. En el año 2011, me llamó José Luis Panozzo. Era un miércoles, estaba dando clases en alfabetización de adultos acá en la escuela 43 “Ciudad de San Juan” y como también ese día tenemos el programa de televisión, vine a buscar una nota al canal y me dice uno de los chicos que el profesor Panozzo estaba en el teléfono, que quería hablar conmigo. Pensé “que raro”. Atiendo. Me dice “Marisa ¿Cómo te va?” Le contesto que justo me estaba yendo a trabajar a la escuela. A lo que me responde “Si, yo sé. Te hago una pregunta ¿te gustaría acompañarme en mi gestión de gobierno 2011-2015? Le digo que no sabía porque trabajo en un medio de comunicación. Me contesta que lo piense y que después me llamaba a mi casa. A la noche me llamó a mi casa y me dice “quiero que formes parte del equipo, sería como concejal en 4to lugar. Ósea que si o si gane o no gane como intendente, vos estarías en el grupo”. Yo no conocía nada de la función porque nunca había militado. José Luis me responde que no era necesario saberlo, que lo iba a ir conociendo pero que tenía que dedicarme full time. Es decir que tenía que dejar la escuela y la radio. Había muchas cosas en juego. Lo pensé bien y lo definí bien cuando hable con mis jefes acá de la radio. No me quería ir de la empresa pero la verdad es que no podía hacer las dos cosas a la vez, más que nada por ética profesional. El multimedios no podían tener a alguien en el gobierno y haciendo comunicación. Para tener más libertad ellos como empresa y yo también para que no me sintiera presionada porque la verdad es que se iba a mezclar mucho, te limita mucho pertenecer a un partido. Pedí un permiso por 4 años sin goce de haberes.

-¿Qué es lo que te llevas de esa experiencia?

-Lo que rescato de ese trabajo es el contacto con la gente. Siempre lo considere como un servicio a otro. Más allá de que sea rentado, pero todo es así. A mí me encanta el contacto con la gente. Es muy difícil y exigente, eso sí. Porque a toda hora sos concejal. Pero lo pude manejar con el acompañamiento fundamentalmente de mi familia que me ayudo y mucho, de mis amigas que me ayudaron mucho a establecer cable a tierra, y también las ganas de seguir andando y seguir haciendo cosas.

-Hiciste de todo en tu vida…

-Aprendo un poquito de todo. La política es muy linda, el tema es que hay que estar muy preparado para no dejarte influenciar a veces por las personas. Porque a veces los que no hacemos bien la política somos las personas. Con propuestas, con esto de la corrupción, tantas cosas mezcladas como los intereses y ambiciones. La política hay que vivirla desde adentro, no desde afuera. Por eso a los jóvenes yo los estimulo diciéndoles que sería re lindo que participen de un movimiento político. Pero ya donde se ven cosas turbias hay que intentar abrirse camino. Yo busque eso también. Donde ya perjudicaba mi paz, mi estabilidad y no me hacía bien, preferí abrirme porque sin dudas me iba a hacer mal. Me han relacionado con tantas cosas… en la caja fuerte del municipio hay una declaración jurada que uno hace antes de ocupar un cargo electivo. Yo declare con lo que ingresé y con lo que salí. Quería que cuando terminara la función, pudiera seguir mirando a los ojos al otro, cara a cara a la gente. Y gracias a Dios, tuve fortaleza para seguir en el mismo lugar, con las mismas convicciones y mismos valores. Esa es la idea. Yo creo que si uno se lo propone, se puede. Yo considero que ahora como comunicadora y vecina brindo mucho más que integrando la fila de un partido. A mí me cuestionan también por la actual gestión. Me dicen “pero si vos eras de otro partido”. “No” le digo yo. Yo mientras pueda le voy a brindar todas las herramientas del medio para que siga y cumpla su mandato. Si tiene que ser reelecto que lo sea. Si las cosas las hacen bien ¿Por qué no? Yo celebro por mi Chajarí, por mi ciudad. Doy todo lo bueno.

Mensaje para los comunicadores.

-Bueno Marisa, ya cerrando un poco con esta entrevista que fue más que nada una charla reviviendo momentos, ¿qué mensaje le dejarías a los futuros comunicadores?

-Que se animen a ser comunicadores. Que traten de ser auténticos en cada comunicación y que pongan lo mejor. Siempre con una actitud positiva ante la vida porque el ser comunicador es una gran misión, es un don. Y uno tiene que aprovechar esa herramienta. Yo soy una agradecida a Dios, a la vida por esta oportunidad de comunicar en cada momento y no solamente frente a un micrófono o frente a una cámara. Sino en el diario andar, cuando voy a una despensa, en las calles de la ciudad, de transmitir lo mejor. Todos somos luz, un comunicador tiene mucha luz para dar, para contagiar. Iluminarnos a nosotros mismos e iluminar a los otros. Ese es el mensaje. Creo en un mundo lleno de luz, lleno de energía, pero depende de nosotros, de comunicarla y transmitirla. Te deseo mucha suerte a vos, la vas a tener.

Al salir del cubículo en el que estábamos, nos estrechamos en un fuerte abrazo. “Vas a tener mucha suerte, te va a ir re bien” me repetía. Y nos despedimos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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