Un entrerriano cocina con la élite de Barcelona

El concordiense se fue de Argentina hace cinco años con un rumbo incierto, y recaló en uno de los restaurantes más vanguardistas del mundo. Conocé a Diego Grimberg y a Enigma.
El cocinero entrerriano Diego Grimberg fiscaliza los detalles en los platos de “Enigma”, acompañando a los hermanos Albert y Ferran Adrià, chefs españoles a quienes se les reconoce haber revolucionado la escena gastronómica mundial con su restaurante en la hermosa ciudad catalana.

Para conocer lo que significa ingresar al restaurant en el que trabaja Grimberg, es necesario explicar lo que vive el cliente. Antes de poder asistir debe realizar una reserva online, la cual otorga una fecha de dentro de tres meses debido a la cantidad de asistentes.

“Una vez completada la reserva online, recibirá un correo con las instrucciones y las claves de acceso”, advierten con mucho misterio al solicitar una de las codiciadas 24 sillas (atendidas por 28 profesionales) de Enigma, el último restaurante del laureado chef Albert Adrià en Barcelona. “El factor sorpresa es muy importante para que los comensales vivan una experiencia única, por eso no revelamos nuestros menús con antelación”, aclaran.

Al introducir los dígitos secretos, la puerta se abre y se vislumbra el arranque de un onírico laberinto orquestado hasta el último detalle (incluidos los uniformes de inspiración japonesa) por RCR Arquitectes, los flamantes Premio Pritzker 2017, y por el también arquitecto Pau Llimona. Más de 700 metros cuadrados que conducen al público por siete paradas en un recorrido experiencial y cambiante de cerca de tres horas.

Allí trabaja Diego, nacido en Concordia y quien cursó su primaria en la escuela Belgrano N° 42, y su secundaria en Comercio 1. Luego de partir de la ciudad que lo vio nacer, recaló en Buenos Aires “en un restaurant que se llamaba Chila, donde trabajé por 6 años”, rememoró. Tras esa primera experiencia, decidió que era “el momento de explorar otra gastronomía” y partió hace 5 años para suelo europeo.

El concordiense, quién siempre sonó con ser jugador de básquet, recordó que tuvo “un principio muy duro en el viejo continente”. Aún así, siempre se puso una vara alta, sobre todo cuando arribó a España. El objetivo soñado era “trabajar con los mejores”, y el sueño se cumplió al terminar cocinando con los hermanos Adrià quienes, gastronómicamente hablando, son una referencia mundial, a la cabeza de la vanguardia más influyente de Europa.

El misterio de cocinar con los mejores
La cocina de Enigma
Foto: La cocina de Enigma

Diego pasa sus horas actuales al frente de la cocina de “Enigma”, un selecto y respetado restaurant de Barcelona. Un paraíso para los sentidos que tiene un costo por persona de aproximadamente 220 euros, para experimentar “un menú degustación”, explicó orgulloso Diego. Subrayando que la clientela es tan basta que “hay unos 3 meses de listas de espera” para poder disfrutarlo.

En la península ibérica recaló con su novia -con quién comparte la vida hace 8 años- y ahora parece haber sido seducido por la magia de la ciudad. “Lo que más me gusta de Barcelona es la tranquilidad que tengo, estoy a 3 cuadras del trabajo y vivir acá es fantástico: tenés montaña, ópera, playa”, enumeró.

En lo que respecta a los afectos, su grupo de amigos “es la gente de acá, del restaurant”, dado que “nos pasamos casi todo el día con ellos y compartís muchas cosas y los mismos gustos”.

No olvida Entre Ríos

Consultado acerca de lo que más extraña de su Concordia natal, Diego enumeró “a la familia y a los amigos”. Pero también, “comerse un buen asado, de vez en cuando” y las cosas que hacen a la idiosincrasia de una ciudad argentina. Por eso, “cada vez que vuelvo a la ciudad, me siento a tomar unos mates en la puerta de casa y compartir tiempo con ellos: ese cariño familiar y de amigos, que tenemos los argentinos”, expresó.

En ese sentido, el cocinero reconoció que “siempre vive atento a las cosas que pasan”, poniendo como ejemplo la reciente creciente que se padece a nivel local. “Siempre hay un conocido o un amigo que puede necesitar una mano y todos los días me mantengo informado leyendo los diarios argentinos”. Anticipando que a pesar de su éxito personal y profesional, “algún día me gustaría volver, porque ese siempre fue mi pensamiento”.

Fuente: Diario Río Uruguay – El Entre Ríos

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