Wagner admitió que violó a Micaela pero dice que no la mató

El primer detenido por el femicidio ocurrido en abril pasado en Gualeguay le echó la culpa a su ex jefe Néstor Pavón. Pero Pavón sostuvo que sólo le prestó el auto a su empleado; hay otro acusado.

Las fotos, durante su búsqueda y después, desde que se supo su trágico y violento final, muestran a Micaela García con una sonrisa ancha, grande, contagiosa. Así, dijo ayer su padre, Néstor “Yuyo” García, quiere recordarla su familia. Celebrar su vida, su compromiso social, su militancia, y no “cómo la mataron”, afirmó temprano a la mañana, antes de entrar a la sala donde comenzaría el juicio por el rapto, abuso sexual y femicidio ocurrido el 1° de abril pasado en Gualeguay, cuando la víctima, que tenía 21 años, volvía a su casa después de bailar.

En la primera audiencia no se escuchó hablar de lo que ella hacía, sino de lo que le hicieron. Los que hablaron fueron, precisamente, los tres acusados. De ellos, el más complicado es el primero en haber sido detenido: Sebastián José Luis Wagner, de 31 años, quien debió haber estado preso, convicto por la violación de dos chicas, cuando Micaela se cruzó en su camino. Estaba en la calle luego de que el juez de Ejecución de Entre Ríos Carlos Rossi le dio el beneficio de la libertad condicional, a pesar de que había dictámenes periciales y técnicos que lo desaconsejaban taxativamente.

Ayer, Wagner confesó que había violado a la joven, pero negó haber sido quien la estranguló. De eso le echó la culpa a quien era su jefe en una gomería y lavadero de autos de Gualeguay, Néstor Pavón. Dijo que después de abusar sexualmente de Micaela fue a drogarse y que su empleador “la violó y ahorcó”.

“Leyó su declaración. Fue más preciso, dio detalles de cómo fue ocurriendo este trágico evento; es positivo para la fiscalía”, dijo el fiscal Ignacio Telenta al término de la primera jornada del juicio, que se realiza a puertas cerradas.

El fiscal general, Dardo Tortul, afirmó que a Wagner “se lo vio sumamente nervioso” y que como “emocionalmente estaba muy mal” en un momento dejó de leer. Tras la declaración, pidió ser trasladado a la unidad de máxima seguridad de Federal, en el norte entrerriano, según dijeron a la agencia de noticias Télam los abogados de las partes. Lo sacaron de la sala por una puerta lateral, con casco, chaleco antibalas y custodiado por numerosos efectivos policiales, que lo subieron a un camión blindado de traslado.

Pavón, en tanto, se declaró inocente y dijo que lo único que hizo fue prestarle el auto a Wagner, aunque en su intento por despegarse del femicidio incurrió en muchas contradicciones, evaluaron los testigos consultados por Télam.

El tercer acusado, Gabriel Otero, de 21 años, hijo de la pareja de Wagner, también negó haber participado en el hecho. Sostuvo que cuando ocurrió el crimen dormía en su casa y que al levantarse vio llegar a su padrastro “embarrado”.

Wagner, Pavón y Otero están acusados de “abuso sexual con acceso carnal en concurso ideal con homicidio calificado por alevosía, criminis causae y femicidio”, por lo que en caso de ser condenados recibirán prisión perpetua.

Tras sus indagatorias comenzó la ronda de testigos. La primera fue Andrea Lescano, madre de Micaela. Al final de la audiencia dijo que fue “muy fuerte ver las prendas de ella” en el tribunal y contó que no volverá a Gualeguay porque quiere “mejorar” su vida.

“Todavía no superé el hecho, no caí, hay muchas cosas que no entiendo ni comprendo y por eso estoy en tratamiento”, resaltó.

El juicio seguirá hoy con la declaración de una decena de testigos.

Micaela fue vista con vida por última vez la madrugada del 1° de abril, cuando regresaba a su casa tras haber salido del boliche King. Según la fiscalía, fue interceptada por Wagner y Otero, que iban en un Renault 18 break cuyo paso fue registrado por cámaras de seguridad.

Tras la desaparición de la chica se inició un amplia búsqueda que tuvo repercusión nacional, y durante la cual su familia y amigos realizaron varias marchas para reclamar el esclarecimiento del caso.

El 7 de abril, Wagner fue detenido en Moreno luego de haber sido vinculado con el caso a través de distintos elementos de prueba.

Un día después, el cadáver de Micaela fue encontrado semienterrado entre pastizales cerca de la ruta nacional 12, en Gualeguay, a unos tres kilómetros de donde previamente habían sido hallados una sandalia, un pantalón y un manojo de llaves que le pertenecían.

Los médicos forenses determinaron que la estudiante de Educación Física había sido violada y estrangulada el mismo día de su desaparición, el 1° de abril.

A la conmoción generada por el femicidio se sumó la consternación por la revelación de que Wagner había sido condenado a nueve años de prisión por dos violaciones, pero se encontraba en libertad condicional. El juez que le otorgó el beneficio, Rossi, enfrenta ahora ocho pedidos de jury. Pero en eso no hay avance: es que la comisión legislativa que debería juzgarlo no termina de completarse por las sucesivas recusaciones presentadas por la defensa del magistrado.

“Tiene que mostrar que está a la altura moral de nosotros y de Micaela; una forma de enmendar su error sería renunciar”, dijo de él el padre de la víctima.

A instancias del caso de Micaela, el Congreso sancionó en julio la ley que limita las excarcelaciones para condenados por delitos graves como homicidio, robo agravado, secuestro, trata de personas, entre otros.

Ocho pedidos de jury contra el juez de ejecución

Carlos Rossi sigue siendo juez de Ejecución de Penas de Gualeguaychú, aunque pesan sobre él ocho pedidos de juicio político derivados, precisamente, del hecho de que le dio la libertad condicional a Sebastián José Luis Wagner, uno de los tres acusados de haber matado a Micaela García en abril pasado, a pesar de que todos los organismos técnicos lo desaconsejaban.

El 1° de julio de 2016, le otorgó la condicional a Wagner, que purgaba una condena a nueve años de prisión por haber abusado sexualmente de dos estudiantes. Le dio el beneficio a pesar de que se habían “expedido desfavorablemente” tanto el fiscal general de Coordinación como el Equipo Técnico Criminológico y el Consejo Correccional de la Unidad Penal Nº 9 Granja Penal “Colonia El Potrero” y, también, el Equipo Interdisciplinario del Juzgado.

Los especialistas habían notado que Wagner, aunque se había incorporado a la oferta educativa y productiva del penal -algo habitual en los condenados por delitos sexuales-, no se ceñía a los tratamientos indicados ni mostraba resultados los esperados en cuanto “a la revisión de los daños causados y la libertad sexual de terceros” y seguía teniendo un consumo problemático de sustancias.

Fuente: Télam

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