Durante mucho tiempo la mezquita Hala Sultan Tekke, ubicada a orillas del lago salado de Larnaca, en el sur de Chipre, de mayoría cristiana, fue mantenida como un museo sin vida religiosa.

Si los fieles pueden hoy en día cantar salmos en este importante lugar de peregrinación es, en gran medida, gracias a los esfuerzos del imán chipriota Shakir Alemdar.

Este hombre jovial de 51 años se ha propuesto volver a dar vida a los sitios históricos musulmanes de la isla mediterránea dividida entre el norte, ocupado por Turquía, y el sur, poblado esencialmente por grecochipriotas de confesión cristiana.

Hala Sultan Tekke fue erigida en el siglo XVIII en el supuesto lugar de la tumba de Um Haram, o Hala Sultan en turco, presentada a veces como una tía y otras como una nodriza del profeta Mahoma.

“Para los turcochipriotas, este lugar es sumamente importante”, dice Alemdar, que creció en la capital Nicosia (centro) y todavía recuerda su primera visita con seis años a este lugar de culto, poco antes de la división de Chipre.

En 1974, como respuesta al golpe de Estado con el objetivo de unir la isla a Grecia, el ejército turco invadió el tercio norte.

Desde entonces, la República de Chipre ejerce su autoridad en los dos tercios sur, mientras que en el norte se proclamó la República Turca del Norte de Chipre (RTNC), no reconocida por la comunidad internacional.

Las comunidades de creyentes de una parte y de otra tuvieron que alejarse de cientos de sitios religiosos, como Hala Sultan Tekke en el sur o el monasterio greco-ortodoxo de San Bernabé en el norte.

En 2003, se abrieron puntos de paso a lo largo de la “línea verde”, pero Alemdar no volvió a Hal Sultan Tekke hasta 2008, a su regreso de Inglaterra.

Allí descubrió que el antiguo centro del islam en Chipre había sido renovado y transformado en museo.

“Lo presentaban como una atracción turística”, dice. “De acuerdo, es un lugar hermoso, para mí el sitio más bello para visitar (en Chipre), pero el hecho de que fuese un lugar de oración era ignorado”.

– “Mi combate” –

Desde entonces, como representante del muftí de Chipre, Shakir Alemdar ha dedicado su vida a la reanudación de oficios en Hala Sultan Tekke y en otras mezquitas en abandono, sumando pacientemente a su causa a la burocracia grecochipriota.

“Los turcochipriotas están vivos, no somos fósiles”, recuerda que le dijo una vez a un responsable.

Chipre se unió a la Unión Europea (UE) en 2004, pero los turcochipriotas que residen en su mayoría en la RTNC no gozan de los mismos derechos que los grecochipriotas, afirma Alemdar.

“Formamos parte de la vida de esta isla desde hace 500 años, no somos extranjeros”, cuenta este imán que vive en la parte sur de Nicosia.

De las cientos de mezquitas situadas en la República de Chipre, “solo ocho están activas y [las autoridades religiosas musulmanas] solo gestionan la mitad debido a problemas políticos”, lamenta. Por su parte, los grecochipriotas hablan también del estado de abandono de iglesias del norte de la isla.

En cuanto a Hala Sultan Tekke, la mezquita está gestionada por el departamento de antigüedades, lo que constituye una violación de las libertades religiosas garantizadas por la UE, dice Alemdar.

Los fieles pueden acceder a ella solo durante dos de las cinco oraciones diarias, aunque una derogación permite mantenerla abierta por la noche en el mes del ramadán.

El imán chipriota batalla en otros frentes, esforzándose por obtener la construcción de pilas de abluciones en una mezquita, e intentando hacerse oír en el proyecto de renovación de otra. “Es mi combate”, resume.

– “Paz y serenidad” –

Un viernes de oración, antes de que las medidas para frenar el nuevo coronavirus llevaran a cerrar los sitios turísticos y a cancelar oficios religiosos, podía verse a los fieles llegar a Hala Sultan Tekke tomando un camino de palmeras, la mayoría provenientes del norte de la isla.

Allí, desde el mimbar, Alemdar pronunciaba un sermón en turco y en inglés, con una voz resonante que exponía los misterios de la creación en una frase y criticaba el cambio climático en la siguiente.

Pese a las discrepancias políticas entre Chipre y la RTNC, Alemdar destaca que la isla de poco más de un millón de habitantes es un modelo de tolerancia religiosa.

“Es una ventaja importante para un Estado miembro de la UE: Chipre tiene este conocimiento del islam”, afirma.

“La gente halla paz y serenidad aquí. Este lugar es único, es un regalo para todos los chipriotas”, concluye.

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Fuente: infobae