Para la mayoría de las personas de color que creen que Donald Trump es un racista indigno de la reelección, el presidente republicano puede señalar hacia Alice Marie Johnson.

La abuela afroestadounidense había pasado 21 de sus 64 años de vida tras las rejas por un delito no violento relacionado con narcotráfico hasta que Trump le conmutó la sentencia en 2018.

Johnson se convirtió después en la estrella involuntaria de un mensaje de campaña del mandatario difundido durante el Super Bowl a un costo de 10 millones de dólares y que incluía imágenes de la emotiva excarcelación de la mujer que elogiaba a “Donald John Trump”.

“Soy una afroestadounidense y él firmó mi libertad. ¿Cómo podría darme la vuelta y asegurar que él es racista?”, declaró la semana pasada Johnson en una entrevista. “Creo que hay que juzgar a las personas por sus actos”.

A medida que comienza la próxima fase de la campaña presidencial, el equipo de Trump apuesta a que sus acciones, más que sus palabras, en temas como justicia penal, educación y aborto, le permitan erosionar la abrumadora ventaja que los demócratas tienen con los afroestadounidenses, los latinos y las mujeres.

Este plan de doble filo cuenta con un financiamiento de decenas de millones de dólares, un amplio programa de campo y una compleja operación digital dirigida a quitarle al Partido Demócrata cualquier fracción de electores que constituyen su base electoral.

La estrategia de Trump tiene sus complicaciones porque él ha estado al frente del país durante la pandemia de coronavirus que ha asolado de manera desproporcionada a las comunidades minoritarias.

Es difícil pasar por alto su historial divisivo en cuestiones de inmigración y racismo.

Trump dijo que había “personas muy buenas en ambos lados” de las trágicas protestas de 2017 contra los supremacistas blancos en Charlottesville, Virginia, y su gobierno ha separado a miles de niños inmigrantes de sus padres en la frontera con México.

En entrevista, el presidente de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP por sus siglas en inglés), Derrick Johnson, no desaprovechó el proceder de Trump frente al COVID-19 y sus secuelas en la comunidad negra para pronosticar que la incapacidad del mandatario a fin de controlar la pandemia podría “opacar cualquier otro asunto” con vistas a noviembre.

“Todo es responsabilidad del presidente”, declaró Johnson. “No es una crítica partidista, es una crítica al liderazgo. Esta nación carece del liderazgo que se necesita para contener la pandemia a fin de que estén a salvo los estadounidenses de todas las comunidades”.

Según encuestas recientes, la mayoría de estadounidenses coincide en que la respuesta de Trump a la pandemia ha sido demasiado lenta.



Fuente: infobae