Teatro Método Kairos (Foto: Método Kairos)
Teatro Método Kairos (Foto: Método Kairos)

El 16 de marzo, cuatro días antes de que se declarara la cuarentena total y obligatoria en todo el territorio nacional para frenar el avance del coronavirus, los telones cerraron y las luces de los escenarios se apagaron. Desde ese día, actores, directores, escenógrafos, vestuaristas e iluminadores, muchos de los cuales se desempeñan de manera independiente, dejaron de trabajar.

La incertidumbre y la falta de ingresos se suman una situación, ya de por sí complicada como es pasar la cuarentena. “Las compañías de teatro independientes, como tantos otros rubros, están paradas”, alertó el ex ATAV Gastón Cocchiarale, que acababa de estrenar la obra de teatro Esto es tan sólo la mitad de todo aquello que me contaste en el Método Kairos, con producción independiente realizada por su novia, cuando el coronavirus puso en vilo al país.

El actor citó palabras de Carlos Rottemberg: “Fuimos los primeros en cerrar y seremos los últimos en abrir, eso es desalentador”. Si bien destacó que las compañías no tienen gastos fijos, hay muchas salas pequeñas que tienen que seguir pagando luz, agua, alquiler y demás y que “si no son auxiliadas, corren peligro de desaparecer”.

Gastón Cocchiarale
Gastón Cocchiarale

Aún sin gastos, las compañías de teatro y sus integrantes tienen un doble perjuicio: no solo no ingresa el dinero que les permite vivir a diario, sino que podrían no recuperar las inversiones que hicieron para poner en marcha las piezas que estaban por estrenar o que estrenaron previo a la cuarentena.

“Yo estaba dirigiendo una obra en el Kairos, estrenamos en febrero y se hizo una inversión grande, de 250 mil pesos que se destinaron a publicidad, ensayos, vestuario, puesta de luces, hicimos cinco funciones nada más, no recaudamos ni el 25 por ciento, es desolador porque no sabemos cuándo volverá a estar en cartel, cuándo la gente vendrá”, explicó Cocchiarale.

“Es preocupante, los actores que tienen más espalda podrán pasarla y los que no, verán cómo hacen”, agregó Gastón que además de su labor sobre el escenario da clases de teatro y que, como muchos colegas, subsiste gracias a eso, más que a lo que puede dar una participación en un obra. “El tema es que también muchos tuvieron que suspenderlas, porque tiene mucho que ver con el contacto físico, estar con el otro”, agregó.

Gastón Cocchiarale y el elenco de Esto es tan sólo la mitad de todo aquello que me contaste
Gastón Cocchiarale y el elenco de Esto es tan sólo la mitad de todo aquello que me contaste

Él pudo encontrar una alternativa para salir adelante, aunque no le reditúa de la misma manera: “Doy clases virtuales, a través de mi escuela Creer es crear. Adapté el material y trabajé el contenido durante las primeras semanas de la cuarentena, pero sostener la actividad sin lo presencial es difícil. Aún así, tengo 40 alumnos, las clases ahora las divido en dos para que sea más fácil, y las cobro un 40 por ciento menos, y a aquellos que no están pudiendo trabajar les doy la posibilidad de que me paguen lo que puedan cuando puedan, o nada directamente. O sea que se trabaja más y por menos dinero, igual agradezco y estoy feliz de poder seguir con esto”.

Además había comenzado a prepararse para el estreno de Jauría en el teatro Picadero: “Nos conectamos una vez por semana para ensayar, repasar y mantener la obra fresca. Es una manera era de mirar adelante. Preocupa el futuro, cuándo se podrá abrir y si volverá a funcionar todo de la manera correcta para tener un ingreso lógico”.

“Lo que viene es incierto y va a costar reactivar al público porque la gente va a quedar asustada respecto a la enfermedad, y ni hablar del bolsillo de la clase media”, agregó y dijo que la problemática no es algo excluyente de las compañías independientes, sino que afecta también a las salas comerciales: “Hay que mantenerlas, para lo que algunas requerirán ayuda estatal. Hay incertidumbre no solo en los actores, es algo que afecta hasta al boletero, todos estamos en esto “.

Aún con esta situación, Cocchiarale es en cierta forma un afortunado, ya que pudo encontrar la forma de generar ingresos a pesar de la cuarentena. No es el caso de muchos compañeros o incluso el de su novia, Tamara Liberati, también actriz, que para complementar sus ingresos trabaja como peluquera, actividad también vedada en estos tiempos, o una amiga de él, que es actriz y fotógrafa de eventos sociales y hoy no tiene manera de trabajar.

“Muchos de los actores de teatro independiente por lo general suelen tener otros trabajos. Algunos siguen en sus otras actividades desde su casa, pero otros están preocupados porque no van a poder volver a actuar y sus otras actividades seguro tarden en reanudarse. Lo mismo con aquellos que viven cien por ciento de la actuación y no contaban con la suerte de estar teniendo trabajo tan seguido como yo. Ni hablar de los actores que pertenecen al grupo de riesgo ya que por más que se reanude la actividad probablemente ellos no puedan volver a trabajar tampoco. Es una situación verdaderamente desesperante”, dijo.

El Instituto Nacional del Teatro (INT) está brindado subsidios a las salas: “El tema es ver cuánto dura todo, cuánto puede sobrevivir la gente con un subsidio y cuánto ellos pueden ayudar. Otra alternativa es el teatro on line, muchas compañías empezaron a pasar sus obras en plataformas”.

Subsidios, clases y funciones virtuales son solo una forma momentánea de palear la crisis y llevar algo de dinero a los bolsillos de los trabajadores del gremio hasta que las cosas se vayan normalizando. Otro punto que podría ayudar sería la repetición en pantalla de ficciones viejas, ya que los actores podrían cobrar por ellas a través de SAGAI, pero eso prácticamente no ocurre: “Cobramos por derecho de imagen y casi ningún canal está siendo solidario en ese tema”.

Para cerrar, el actor pidió al público que no se olvide del lugar importante que ocupa el arte en la vida, y sobre todo en estos tiempos. “En este mes de cuarentena fue fundamental, la gente pasó los días leyendo libros, mirando películas y series, ¿cómo se hubiera vivido sin estas cosas? Deberíamos darle a la cultura entonces el lugar que se merece, es vital, nos salva, nos refugia, todos necesitamos un cuento antes de irnos a dormir y cuando la cuarentena se termine, apoyemos al teatro, vayamos al cine, a ver el chico que toca la guitarra en un bar, porque nos salvo a todos en este tiempo”.

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Fuente: infobae