NUEVA YORK (AP) — Los desalentadores resultados de un estudio sobre un posible tratamiento para el coronavirus y nuevos datos que muestran que uno de cada seis trabajadores estadounidenses han perdido su empleo por la pandemia atenuaron el viernes la aprobación de un paquete de ayudas de cerca de 500.000 millones de dólares en el Congreso de Estados Unidos para ayudar a negocios y hospitales.

En una tendencia que se repite en otras partes del mundo, unos 26 millones de estadounidenses — el equivalente a la población combinada de las 10 mayores ciudades del país — solicitaron ayudas al desempleo en cinco semanas, elevando al paro a niveles nunca vistos desde la Gran Depresión de la década de 1930 y aumentando las apuestas sobre cómo y cuándo levantar las restricciones sobre fábricas y otros negocios.

En un revés a la esperanza de descubrir un tratamiento efectivo para el COVID-19, la enfermedad provocada por el coronavirus, los resultados de un estudio chino sobre el medicamento antiviral remdesivir no encontró efectos positivos, aunque la muestra era demasiado pequeña para poder extraer conclusiones científicamente válidas.

Los datos estaban en documentos publicados accidentalmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y reportados el jueves por el diario Financial Times. Gilead Sciences, una empresa de Foster City, California, responsable del fármaco, dijo que los datos representaban “caracterizaciones inapropiadas” del estudio chino. La firma está realizando ensayos en varias partes del mundo.

La noticia frenó la recuperación de las acciones en Wall Street impulsada por la aprobación casi unánime del último paquete estadounidense de ayudas. La ley llegó a manos del presidente, Donald Trump, en la noche y está previsto que la firme el viernes.

Asociada al decreto hay una petición de 250.000 millones de dólares del gobierno de Trump para refinanciar un fondo que ayuda a pequeñas y grandes empresas con el pago de nóminas, alquileres y otros gastos.

Las consecuencias económicas de las medidas para frenar la propagación del virus en el país llevaron a enojados manifestantes a protestar en algunas capitales estatales reclamando la reapertura de las empresas. Trump ha expresado también su impaciencia por el alivio de las restricciones. Algunos gobernadores han empezado a suavizar las medidas pese a las advertencias de las autoridades sanitarias, que apuntan que podría ser demasiado pronto para hacerlo sin provocar una segunda oleada de contagios.

El coronavirus ha matado a más de 190.000 personas en todo el mundo, incluyendo más de 100.000 en Europa y casi 50.000 en Estados Unidos, según un conteo de la Universidad Johns Hopkins en base a los datos publicados por los gobiernos. Casi con toda seguridad, la cifra real de contagios y fallecidos sería mucho mayor. Latinoamérica y África sufren ahora un repunte de los contagios, que están bajando en otras zonas sacudidas antes por la pandemia.

En África, los casos de COVID-19 se incrementaron un 43% en la última semana hasta 26.000, según John Nkengasong, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades del continente. El dato subraya una reciente previsión de la OMS que dijo que el virus podría matar a más de 300.000 personas en África y dejar a 30 millones en la pobreza absoluta.

En el mundo musulmán, la pandemia ensombrecía el inicio del mes sagrado del Ramadán, marcado por el ayuno durante el día, las celebraciones nocturnas y los rezos comunitarios. Para los 1.800 millones de musulmanes del mundo, el Ramadán comenzará con la luna nueva de esta semana. Muchos líderes han cerrado mezquitas o prohibieron las oraciones masivas nocturnas para evitar contagios.

El virus ya alteró la celebración de otros importantes eventos religiosos como la Semana Santa cristiana, la Pascua judía y la peregrinación musulmana del haj.

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García Cano informó desde Washington y Kurtenbach desde Bangkok. Periodistas de The Associated Press de todo el mundo contribuyeron a este despacho.



Fuente: infobae