La soledad le trae malos recuerdos al Turco García. Eran los espacios solitarios en donde se sumergía en la oscuridad de la cocaína para olvidar la dura realidad. Cuando estaba lejos de su familia, no cumplía con los objetivos deportivos o no le salían las cosas en sus emprendimientos personales, caía en la sustancia que lo llevaba a un submundo ajeno de cualquier problemática. Incluso, cuando se enteró de que no iba a ser parte de la Selección del Coco Basile en el Mundial de Estados Unidos, se encerró en su oficina durante días enteros con la dosis suficiente para esquivar cualquier contacto con el exterior.

Hoy su vida cambió. Por eso se quedó junto a su hijo Yamil para cumplir con el aislamiento social, preventivo y obligatorio que impuso el Gobierno Nacional, debido a la propagación del coronavirus. El ex delantero de Racing se aferró a sus afectos para que la cuarentena le sea más leve y no tenga ni un gramo de semejanza con el encierro que mantenía durante sus tiempos de futbolista.

Estoy tratándola de llevar lo mejor posible”, le dijo a Infobae desde el otro lado de la línea telefónica, y explicó cómo cambiaron sus hábitos con la nueva rutina que lo motiva para sus próximos desafíos. “Me la paso entrenando para el Bailando. Cada dos o tres días repaso la coreografía para no olvidarme. Y mi hijo me ayuda mucho”.

Yamil (o el Turquito) es una de las promesas de la Academia que brilla en el Tita Mattiussi. También se desempeña en el ataque y contribuye con los pasos de baile que tiene que hacer su padre. “La verdad es que él me ayuda mucho y yo lo ayudo mucho a él, porque tiene que cumplir con lo que le piden de Racing”, explicó el Turco.

Cuando tiene las conferencias para entrenar con la Reserva del club estoy con él. Además, el profe les prepara rutinas físicas y yo las copio así no las hace solo”, continuó el ex Huracán, quien espera ansioso el inicio del ciclo televisivo de ShowMatch para desplegar todo su carisma en la pista de baile.

El Turco asegura que tiene oído para la música, lo que le permitirá tomar alguna ventaja. Sin embargo, todavía no se anima a los trucos que le insinúa su coach Mariano Florido. “Estoy esperando que llegue el momento con muchas ganas. Vamos a ver cuándo arranca, aunque hoy lo importante es que acabe toda esta situación, porque es lo que más nos preocupa a todos”.

Sus antecedentes en los boliches junto a Marcelo Saralegui podrían servir para los pasos básicos de cumbia o reggaeton, pero su debut será con el clásico disco, un ritmo que nada tiene que ver con la movida tropical. “Hacemos videollamadas constantemente, pero se hace difícil entrenar así. Nadie se esperaba que pase esto, pero es lo que nos toca”, aseguró.

Su partner será Sofía Macaggi, a quien considera “una de las mejores”. “Es una crack como persona, como bailarina y como todo. Vamos a ver cómo nos va”, concluyó.

Intrépido, carismático, entrador y transgresor. Surgido de los potreros de Fiorito, supo llegar al estrellato cuando logró los títulos de la Copa América en 1991 y 1993. Las adicciones son parte de su pasado, cuando tocó fondo. Porque el Turco García supo levantarse sin modificar su esencia de pibe de barrio. Incluso creó una fundación en contra del alcohol y las drogas, en la que brinda charlas basadas en su experiencia para evitar que los jóvenes caigan en las adicciones. Cuando finalice el aislamiento, escribirá un nuevo capítulo de su conmovedora historia. Más allá de la nota que le ponga el jurado, el ex Racing ya se ganó el 10 de la hinchada.

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