Los amantes del kitesurf aprovecharon esta semana la suavización del confinamiento en Italia para asaltar las olas del Mediterráneo, poniendo fin a casi dos meses de ‘sequía’ forzosa.

“Tras dos meses, salir hoy al final de la fase de crisis (provocada por la pandemia del nuevo coronavirus) es fantástico, simplemente fantástico, ya no podíamos esperar más”, explica a AFPTV Cristian Somma, cofundador de la Escuela de Kitesurf Tsunami, en  Ladispoli, una ciudad costera al norte de Roma.

“He llorado cuando me metí al agua. Grandes lágrimas”, añade mientras observa a sus amigos disfrutar entre las olas. “Es verdaderamente un momento único, cuando hemos estado en casa respetando todos los decretos” que instauraban medidas estrictas que prohibían las salidas y los desplazamientos.

Todos los deportes, individuales y colectivos, fueron suspendidos a comienzos de marzo cuando el gobierno decretó un confinamiento estricto ante el avance de la pandemia que ha provocado desde entonces más de 30.000 muertos en el país. La única excepción autorizada era correr o montar en bicicleta en un radio de 100 metros alrededor del domicilio.

Desde el lunes pasado, las autoridades locales pueden autorizar los deportes individuales como el kitesurf, a condición de respetar la distancia de seguridad.

Pese a que casi todas las tiendas y restaurantes de Ladispoli siguen cerrados, al igual que la escuela de kitesurf, la práctica de este deporte está de nuevo autorizada.

– ‘Gran familia’ –

“Hemos tomado todas las precauciones, hemos llegado en furgoneta y llevábamos máscara, yo incluso en el agua, aunque, como puede ver, no es absolutamente necesario porque la distancia entre cada uno de nosotros es de 24 metros”, explica Cristian Somma.

“Esperamos volver a trabajar lo antes posible, tomando todas las precauciones posibles”, añade este apasionado. “Utilizaremos equipos de radio para permanecer lo más lejos posible de nuestros alumnos”.

Las playas de la península permanecen oficialmente cerradas para los amantes del bronceado en la arena, aunque sí está permitido andar al borde del agua e incluso mojarse los pies.

“Al fin podemos regresar tras dos meses para practicar nuestro deporte preferido; es genial este sentimiento de libertad”, se entusiasma Salvatore Falccovio, otro cofundador de la escuela Tsunami.

“Han hecho bien al volver a autorizar los deportes individuales, porque no hacemos mal a nadie, estamos a una distancia de seguridad, respetando todas las reglas”.

Felices de reencontrar sensaciones, estos deportistas intercambian sonrisas y posan para las fotografías, finalmente liberados de las reglas de confinamiento.

“He echado de menos el deporte, he echado de menos el mar, he echado de menos la compañía de mis amigos kitesurfistas, somos una gran familia”, confiesa Sergio Finocchiaro antes de volver al asalto de las olas.

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Fuente: infobae