Afganistán vive otro día tranquilo el miércoles, sin que se informe de ningún incidente tras el final del alto el fuego de tres días decretado por los talibanes quienes, por el momento, no anunciaron si lo prolongarán o no.

Desde hace cuatro días, Afganistán conoce un respiro en sus combates, tanto más notable cuanto que las violencias habían experimentado un fuerte recrudecimiento.

Si bien las autoridades afganas liberaron el martes a 900 prisioneros talibanes, después de haber liberado a otras cien el día anterior -con la esperanza de lograr una renovación del alto el fuego-, éstos todavía no han dado a conocer oficialmente su posición al respecto.

Los rebeldes sorprendieron el sábado al decretar unilateralmente un cese de los combates para que sus conciudadanos “puedan celebrar en paz y comodidad” el Eid al Fitr, que marca el final del Ramadán.

El presidente afgano Ashraf Ghani aceptó inmediatamente esta oferta y decidió el domingo liberar “hasta 2.000 prisioneros talibanes, en un gesto de buena voluntad”, según su portavoz Sediq Sediqqi.

Estas liberaciones recíprocas de presos -hasta 5.000 talibanes contra 1.000 miembros de las fuerzas afganas- están previstas por un acuerdo firmado el 29 de febrero en Doha entre Washington y los talibanes, pero no ratificado por Kabul.

Pero este vasto intercambio de prisioneros, lleno de obstáculos, se ha retrasado.

Kabul, antes de la cesación del fuego, había ampliado a unos 1.000 detenidos, mientras que los insurgentes habían liberado a unos 300.

La cesación del fuego, la primera iniciativa de los talibanes desde que una coalición internacional encabezada por Estados Unidos los expulsó del poder en 2001, se ha respetado ampliamente, a pesar de algunas escaramuzas.

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Fuente: infobae