Durante casi cuatro años, el artista Vladimir Miladinovic siguió el mismo ritual matutino. Primero, se tomaba un café y luego copiaba el diario de Ratko Mladic, uno de los criminales de guerra más conocidos de los Balcanes.

El artista serbio reprodujo a mano de manera fidedigna, palabra por palabra, las 400 páginas del diario de Mladic sobre unas grandes hojas blancas de papel, que ahora expone en una galería en Belgrado, Serbia.

Su propósito, con este singular proyecto artístico, era: ¿cómo confrontarse a uno de los capítulos más oscuros de esta región del este de Europa?

Mladic, de 77 años, exjefe militar de los serbios en Bosnia, fue condenado en 2017 por la justicia internacional a cadena perpetua por los delitos que cometió durante la guerra en Bosnia (1992-95), entre ellos el genocidio de Srebrenica.

Su proceso en apelación empezará el 25 de agosto.

El pasado de Mladic no solo es juzgado en los tribunales, sino que también genera debate y controversia en los países de la extinta Yugoslavia.

Numerosos serbios siguen considerándolo un héroe y acusan a la justicia internacional de haber simplificado en exceso la guerra de Bosnia, convirtiéndola en una lucha del bien contra el mal.

El gobierno serbio, que coopera a su pesar con el Tribunal de La Haya, nunca ha reconocido el genocidio de Srebrenica ni renegado de Mladic.

Las tropas de Mladic masacraron de manera sistemática a 8.000 hombres y adolescentes musulmanes en julio de 1995.

Después de que el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia condenara a Mladic, el presidente serbio, Aleksandar Vucic, pidió mirar “hacia el futuro”.

Pero Miladinovic, de 39 años, decidió tomar otro camino y se puso a examinar los archivos del militar para adentrarse en el pasado tortuoso de su país.

La decisión de reescribir su diario tenía como objetivo “confrontarse a un pasado al que estamos todos obligados de tener presente hoy, 25 años después de la guerra”, explicó el artista a la AFP.

– “Banal” –

Miladinovic ya había copiado documentos y diarios en sus obras precedentes, por ejemplo una lista de objetos encontrados en fosas comunes de la guerra de Kosovo (1998-99).

Las paredes de la galería Eugster en Belgrado ahora se encuentran llenas de las páginas transcritas del diario de Mladic, fáciles de leer y escritas en un lenguaje sencillo.

El diario de Miladinovic sorprende por la ausencia de una ideología ultranacionalista y del odio, que se podría atribuir a un militar que a menudo es presentado como “la personificación del mal”.

En realidad, está plagado de jerga castrense y comentarios sobrios sobre cuestiones políticas o militares.

“Finalmente, podríamos decir que es incluso banal, un lenguaje banal que no quiere decir nada, pero al mismo tiempo nos dice muchas cosas”, asegura Miladinovic.

El diario empieza en 1992 al inicio de la guerra y está formado por 18 cuadernos, que fueron encontrados por investigadores del TPIY hace diez años detrás de una falsa pared.

En una de las entradas, Mladic hace un recuento sobre el número exacto de serbios en cada ciudad bosnia, lo que evoca la limpieza étnica que se produjo durante el conflicto.

Pero las opiniones de Mladic destacan por su ausencia. En un momento dado, hace una lista sobre las cosas que necesita el pueblo serbio de Bosnia y habla de “unidad”, “aliados”, “mano de obra y oficiales” o “fondos para la guerra”.

La exposición, titulada “El cuaderno”, ha suscitado más interés en el extranjero que en Serbia, lo que no sorprende al artista.

La muestra “intenta hacer lo contrario de lo que quiere la sociedad, que desea olvidar, negar y borrar cuestiones tan importantes del pasado”, afirma Miladinovic.

ssm/mat/eb/es



Fuente: infobae