Hay que dejar algo claro desde el comienzo: La NFL no quebraría si no puede admitir a un solo fanático en los estadios durante esta temporada. De hecho, ni siquiera quedaría arruinada si no pudiera llevar a cabo la campaña.

Desde luego, los 32 equipos y la propia liga perderán millones o quizá miles de millones de dólares. Sus socios en las transmisiones televisivas recibirán un golpe más duro que cualquiera de los propinados al astro Von Miller en el terreno.

Lo mismo puede decirse de los patrocinadores y anunciantes, quienes consideran que el fútbol americano constituye la mejor forma de llegar a los fanáticos (léase: consumidores).

Pero a menos que la pandemia de coronavirus se prolongue más allá de la temporada de 2020, la NFL saldrá de esta situación justo en el lugar que ha conservado por décadas: la cima del deporte profesional en Estados Unidos.

“La NFL es a la industria del deporte y el espectáculo lo que Amazon es para la industria minorista”, explicó Marc Ganis, cofundador de la consultoría Sportscorp, con sede en Chicago, y confidente de muchos dueños de equipos de la liga. “Hay un impacto casi permanente (sobre otras industrias) que yo no veo para la NFL. Veo que la NFL saldrá de ésta más fuerte que nunca por dos razones:

—”El valor que tienen para la NFL actividades que no requieren de la asistencia de fanáticos a los estadios. Transmisiones, apuestas, internet, videojuegos, todo eso necesita de la NFL más que antes. El tipo de personas y actividades de consumidor que atrae volverá con más fuerza.

—”El nuevo contrato colectivo con los jugadores y los 11 años de paz laboral. Aprobado originalmente en marzo, generó que algunos jugadores conocidos se pronunciaran en contra, en buena medida porque no percibían la prisa por firmarlo tan rápido. Estaban muy equivocados. No sabemos lo que deparará el mañana, así que era mejor lograr esto lo más pronto posible”.

En el horizonte está también por resolverse el asunto que más ingresos genera para la NFL, los nuevos contratos televisivos. Desde los canales abiertos hasta los de cable, pasando por las transmisiones satelitales, la radio y el “streaming”, habrán de llenar la caja fuerte de la liga con riquezas sin precedentes, incluso en momentos en que la economía general de Estados Unidos pasa penurias.

Primero, desde luego, está el hecho de que el COVID-19 impactó la temporada de 2020, y los resultados financieros no serán buenos incluso si se alcanza a disputar toda la temporada regular y los playoffs tal como está previsto. No es posible que las cifras sean destacadas con estadios vacíos en todo el país —menos de una docena de equipos podría admitir a fanáticos en esta temporada, salvo que haya un vuelco sumamente positivo que nadie en la comunidad médica está prediciendo a la hora de hablar de la pandemia.

Si hay partidos cancelados o si se hace necesario posponer los playoffs y el Super Bowl, el efecto monetario de estas medidas sería sustancial. Lo resentirían principalmente los socios de la NFL en materia de “marketing”.

“Hay una opinión generalizada de que nadie va a saltar del barco ahora”, dijo Mark Reino, director general de Merit Mile, una agencia de publicidad, relaciones públicas y marketing deportivo, con sede en Boca Ratón, Florida. “Sin embargo, nadie está suscribiendo el nivel de contratos lucrativos que se firmaban en años previos.

“Todos tratan de evaluar y entender todavía cuáles serán estas dinámicas. Ni siquiera estamos seguros de adónde nos llevará esto. La mayoría esperamos que se realice una temporada de la NFL, pero esto podría dar un vuelco”.

Mile dijo que los patrocinadores están en una disyuntiva. Necesitan la promoción que la NFL brinda para sus productos o servicios, pero no pueden tomar decisiones tan agresivas en la situación actual.

“Los fanáticos están hambrientos y, si los equipos pueden idear la forma correcta de formar un paquete que genere valor a los patrocinadores, aportando ideas únicas a los patrocinadores y anunciantes, todo estará bien”, previó. “Éste será un año único, y todos recibirán golpes, pero aquellos que piensen en forma anticipada serán los que ganen probablemente”.

De acuerdo con Mile, en este escenario, los equipos que son dueños al menos de una parte de sus estadios, tendrán más oportunidades de capitalizar la situación.

Los Dolphins, quienes han anunciado planes de admitir a unos 13.000 espectadores en el Hard Rock Stadium para su primer partido de locales en la campaña, en la segunda semana ante Buffalo, se han puesto creativos ya.

El dueño Stephen Ross y su personal plantearon una idea que causó asombro: Convertir el estadio en una especie de autocine.

Tal como Ganis, Reino sugiere que habrá otros programas potenciales en áreas tangenciales del marketing deportivo, como las apuestas, ya sea en casinos o en línea, un tema que antes constituía un tabú en distintos círculos de la NFL.

“Pueden estar seguros de que los 32 equipos tienen algún tipo de fuerza de tarea enfocado en la forma en que capitalizarán las apuestas en cuanto esto se apruebe a nivel nacional”, dijo.

¿Qué hay de la posibilidad de aportar valor adicional para quienes compren boletos de toda la campaña? ¿Por qué no darles la oportunidad de conocer a los jugadores, guardando el distanciamiento social como un experimento?

“Todas estas ideas surgen de pronto porque así es el 2020”, añadió Reino.



Fuente: infobae