EFE/EPA/STEPHANIE LECOCQ/Archivo
EFE/EPA/STEPHANIE LECOCQ/Archivo
(STEPHANIE LECOCQ/)

Bruselas, 4 oct (EFE).- Bajo una tenue luz y ante un reducido grupo de apenas una decena de espectadores, una artista comienza un monólogo cuyo texto busca ser un hilo conductor entre la fascinación por el arte japonés del arquitecto belga y pionero del “Art Nouveau”, Victor Horta, y el telón de fondo en el que se desarrolla la escena, la Maison Autrique, primera construcción de Horta en el estilo artístico que lo hizo célebre.
Bruselas clausuró este domingo su festival “Come Back”, una iniciativa que involucró a 40 museos de la capital belga y en la que, durante cuatro días, se celebraron más de 70 actividades con diversos formatos, desde actuaciones a talleres, para incentivar la vuelta a los museos y reinventar la forma de visitarlos en plena pandemia de coronavirus.
“Después de estos meses, es como volver a la vida, y eso sienta bien”, explica a Efe la actriz Maïa Abueleze, una artista que protagoniza una de las actuaciones previstas en este marco.
Abueleze asegura que, desde junio, ha trabajado “muy, muy poco”: “volví en septiembre, pero durante estos cuatro meses, nada en absoluto”, añade la artista, para quien esta iniciativa ha supuesto un balón de oxígeno y le ha permitido “volver a trabajar, recuperar algo de dinero y conectar con la gente en esta nueva normalidad”.
“Es una buena forma de ayudar a los artistas, porque sufrieron mucho a causa de la COVID-19”, coincide la responsable de servicio público de Maison Autrique, Manon Collin, quien asegura que este tipo de iniciativas es “una forma de tranquilizar a los visitantes” y de “mostrarles el museo como un espacio seguro”.
Collin reconoce que, tras los meses de cierre, la vuelta “fue bastante buena”, con gran afluencia de público -principalmente belga- pero que “durante el verano, bajó”, y que septiembre “ha sido bueno, pero no tanto como de costumbre”.
Para algunos de los visitantes, “Come Back” ha sido la oportunidad para volver por primera vez, como es el caso de Miriana Velickovic, quien con frecuencia visita museos, pero admite que “con la COVID-19 no es tan fácil como siempre”.
No obstante, asegura, la nueva normalidad brinda la oportunidad de acceder a un “ambiente intimista del que disfrutar”.
UN FESTIVAL COMO REACCIÓN A LA CRISIS
Esta iniciativa, que se lleva a cabo cuando la cifra de muertes por coronavirus supera en Bélgica las 10.000 personas -según manifestaron las autoridades sanitarias el pasado martes-, surge precisamente como reacción a la crisis de la COVID-19 y con el objetivo de dar un impulso al sector cultural.
“Queríamos crear un proyecto que pudiera combinar una perspectiva positiva sobre esta situación y sobre la importancia de ayudar a nuestros museos, artistas y organizaciones locales”, explica a Efe la organización de Brussels Museums, entidad a cargo del festival y que agrupa a más de un centenar de museos en la capital.
“Come Back” comenzó a gestarse en junio tras los intentos frustrados de poner en marcha dos emblemáticos eventos en la capital, la Noche de los museos (Museum Night Fever), prevista para marzo y pospuesta a octubre, o las sesiones de horarios nocturnos, al tratarse de actividades “a gran escala” para las que se requiere una amplia planificación y en las que es difícil garantizar la seguridad sanitaria.
“Espero que este festival sea una señal positiva para los amantes de los museos -y para aquellos a quienes tal vez no les gusten mucho- de que son más que bienvenidos a volver”, manifestó a Efe el director de Brussels Musseums, Pieter Van der Gheynst.
“Los museos han hecho un gran trabajo para asegurarse de que cada visita y cada actividad se puedan realizar en las mejores condiciones sanitarias”, señaló Van der Gheynst, quien añadió que esta actividad confirma en la respuesta de los visitantes los efectos de redescubrir los museos: “relajación, nuevas narrativas, alegría, comodidad y belleza”.



Fuente: infobae