“Estoy enloquecido de amor”, dice Diego Topa sobre su hija Mitai, que nació en enero y le cambió la vida. “Soy su Topapá”, bromea, emocionado. Ya instalado en Buenos Aires, después de una estadía en Miami -viajó con su pareja para buscar a su bebé y permaneció un tiempo más del esperado a causa de la cuarentena-, el conductor infantil recibe a Teleshow en su nuevo espacio. “Este es mi nuevo lugar, mi altillo, donde van a pasar un montón de cosas”, anuncia.

El artista presenta un especial para las Fiestas con temas musicales con sello propio. “Son canciones que están en nuestro cancionero popular de siempre, pero tienen esa vueltita de rosca que las hace únicas”, explica. El espectáculo Topa, una Navidad especial estará disponible por streaming on demand durante todo diciembre. “Decidí que lo puedan ver cuando quieran y donde quieran -explica Diego- porque además, bajo esta modalidad, no se cuelga”.

Además, con el pase de oro, se accederá a un contenido adicional por WhatsApp especialmente creado para compartir en familia. “Extraño el vivo, pero con esta reinvención estoy muy contento”, dice el ídolo de los chicos sobre su show, y confía: “Lo mejor que me puede pasar ahora es conectarme con los más chiquitos en la Navidad”.

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Diego Topa junto a su hija Mitai

—Este año hubo que encontrar maneras distintas de acercarnos, y tu show es una gran forma de llegar a las casas en diciembre que es un mes muy especial y familiar por las Fiestas.

—Extraño muchísimo hacer shows en vivo, es una de las cosas que más extraño. El ida y vuelta, ver a los abuelos cantar, desbordarse. En algún momento va a volver, pero hay que reinventarse: uno tiene que trabajar. Diciembre es un mes muy especial y este año es muy particular, por eso quería estar cerquita de las familias, de mis amigos, de una manera cálida, una intimidad muy linda para que sea mágico. Estoy súper contento.

—Las canciones del espectáculo son hermosas. ¿Cómo se crearon?

—Tengo un equipo creativo musical increíble: Fede Montero y Mauro Cambarieri. Me acompañan en todo lo que hago, viven conmigo. Además de que son mi familia y los amo, me conocen tanto que saben lo que quiero. Les dije: “Quiero que sean canciones navideñas pero con un tinte más latinoamericano, no solo del norte de Estados Unidos, que sean también de nuestra tierra”. Y se fueron a un lugar hermoso. “Din Don Dan”, “Feliz Navidad todos”, son canciones que están en nuestro cancionero popular de siempre, pero tienen esa vueltita de rosca que las hace únicas.

—En todos estos años y con canciones tan hermosas, ¿hay alguna que te haya sorprendido por cómo pegó? ¿Que tal vez no esperabas que pasara tanto y ahora digas: “¡Mirá lo que pasó con este tema!”?

—Cada canción tiene vida propia. No tengo una canción favorita, cada una tiene su magia, y en el momento que llegó fue por algo y pasó algo. Cuando estábamos componiendo “Me muevo para aquí” con Fede y con Mauri, dijimos: “Quiero que sea una canción que puedan bailar y sea una explosión de alegría”, y terminó siendo mi canción de identificación. Con “El viajero” quería transmitir algo que tenía que ver con viajar por las emociones, poder conectarse con amiguitos y conmigo a través del juego. La imaginación no tiene límites y eso es lo que trato de fomentar todo el tiempo.

—Son momentos de fiesta durante el show, con los chicos felices, los padres también. Sabés que me emocionan “Lo que te gusta hacer” y “Porque yo te quiero”.

—Son letras muy particulares: me emociono cada vez que las canto. “Lo que te gusta hacer” tiene que ver con lo que amamos, por eso también nos pega. Poder mostrarle eso a los más chiquitos, a nuestro tesoro más hermoso, es muy fuerte. “Porque yo te quiero” no se llamaba así: era “Yo te quiero”. Cuando empezamos a transitar la composición, me vino una imagen que cambió todo el sentido de la canción: siempre hablábamos de “Yo te quiero” y es egoísta, muy de uno; “Porque yo te quiero” cambia absolutamente el sentido de la canción. “Porque yo te quiero, hago todo esto”. Me emociona (risas). Estoy muy sensible.

—Es un año distinto para vos, más allá del contexto tan particular que nos toca a todos: se vienen las primeras Fiestas siendo papá.

—Todo: mi primer Año Nuevo, mi primera Navidad, mi primer todo con ella. Soy su Topapá, estoy enloquecido de amor viéndola crecer, cada vez se conecta más. Está volviendo a cambiar sus facciones. La voy mirando y digo: “Ya no es tan bebé, ya es una nena”. Su conexión con la música, con sus manitos, cómo me mira, cómo quiere caminar, cómo te pide la manito… Tengo una baba de amor que no puedo más. Todo el mundo me dice que esto recién empieza.

—¿Te encontraste con un papá parecido al que soñabas ser o te sorprendiste?

—Me sigo sorprendiendo. Un hijo te pone a prueba todo el tiempo. Te va enseñando y haciendo revalorizar un montón de cosas que por ahí no tenías en cuenta. Pienso mucho en lo que hicieron mis papás por mí y por mis hermanos, te vas conectando con eso. Vas pensando en tu árbol genealógico, en mis abuelos. No te deja de emocionar porque das tu vida entera y ellos dependen de vos. Así que digo: “¿Todo esto hicieron por mí y por mis hermanos?”. Es un montón de amor. Es increíble la vida. Volvés a nacer, empieza el ciclo otra vez.

—La llegada de un hijo también trae nuevas sensaciones, nuevos miedos. ¿Te reconocés en esas nuevas emociones?

—Aparece el miedo. Asustar no me asusta nada: soy un toro, no me caigo, soy muy optimista. Si me agarran miedos salgo adelante, pero le pasa algo a ella y no sé qué hago. Se me golpea… Estoy muy atento a todo, pero la dejo ser porque esos golpes hacen que tenga experiencia para… Estoy muy atento, muy sobreprotector (risas).

—¿La pareja y la paternidad van bien, o apareció una tercera persona y tuvo que reacomodarse todo?

—Siempre pasa: si te dijera que no, es mentira. A todo el mundo le pasa. Aparece una nueva persona y todo se empieza a acomodar de una manera distinta, incluso para Tini, mi perro. Mi mascota es una cosa de locos, me ayuda en todo. Mitai empieza a llorar cuando le estoy cambiando los pañales y él llora al mismo tiempo, y Mitai deja de llorar y mira qué le pasa. Me ayuda a calmarla. Hacen una dupla maravillosa.

—¿Ya duerme en su habitación o todavía no?

—Desde los seis meses duerme solita, feliz. Tiene una rutina hermosa, es genial. Hace todo muy fácil, gracias a Dios. Es súper aplicada, es buena, se levanta con una sonrisa. Si hay algo que no le gusta te lo muestra, pero es risueña, le gusta la música, ama la naturaleza, escucha los pajaritos, los señala. Todo el tiempo la observo.

—¿Por qué todavía no la querés mostrar a Mitai?

—Quiero que ella decida lo que quiera en el momento que quiera, si se quiere mostrar. Tiene que ver con su identidad. Yo mucho no cuento de mi intimidad, pero no podía no contar del nacimiento de mi hija porque es una expansión enorme. Pero prefiero cuidarla en eso.

—¿Y creés que te vas a aguantar?

—Por ahora, puedo. En breve, ella va a decir “quiero”. Los veo a los chicos cómo están ahora con las selfies… Lo va a decidir y la acompañaré en todo, con la música que quiera. Voy a estar cerquita.

—Dedicaste tu vida a los más chiquitos pero ahora te toca a vos, desde otro lugar.

—Cuando decía: “Abracen al tesoro más hermoso que puedan tener”, hoy lo puedo confirmar. Siempre me lo decía mi abuela, pero hoy tengo ese tesoro y lo puedo valorar y abrazar, y lo entiendo más que nunca. Hay mucha gente que está pasando un momento muy difícil con sus chiquitos, en las clínicas o tratamientos, y me piden “Por favor, mandame un videíto”. Si antes lo hacía, imaginate ahora. Me involucro más, estoy muy sensible, no paro de hacer millones de videítos acompañándolos.

—Vos sos Topa las 24 horas del día.

—Es un estilo de vida, una forma de ser. Un amigo me decía: “Lo que hacés es único, te conozco hace mucho tiempo y sos así. Es muy difícil de lograr lo que tenés y lo que generás, mis hijos que te han ido a ver y tenés a todo el teatro, los chicos te siguen”. Vino conmigo, no es que hice un curso. Lo disfruto. El secreto tiene que ver con eso: sentir que están ahí, poder abrazarlos. Extraño el vivo, pero esta reinvención de Topa, una Navidad especial… No te das una idea lo contento que estoy.

—El streaming es la manera que encontraron ustedes, los artistas, de seguir cerca de la gente en un momento tan necesario como este.

—Un año particular. Mis amiguitos por ahí perdieron a sus abuelitos o a algún familiar, y tal vez no pudieron ni despedirse. De esto no se habla mucho, pero para los más chiquitos fue muy difícil. Ellos no entienden un montón de cosas, no entienden por qué no pueden ver a sus abuelos, a sus amigos. Uno le explica “hay un virus”, tratan de comprenderlo, pero…

—Es muy difícil.

—El otro día tuve el Zoom de mi sobrino y cuando los saludo, de sorpresa, fue espectacular porque, además de que se volvieron locos porque estaba el tío saludando a todos, le pedí a cada uno de los chicos que le digan unas palabras y lo primero que dijeron es: “Te extraño, no sabés las ganas que tengo de verte”. Lo decían con un sentimiento que me emocionaba. No hay sinceridad más hermosa que la de un chico.

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Fuente: infobae